¿Qué son los 'sujetadores' que llevan los jugadores durante el Mundial 2026?

Los movimientos de los jugadores de fútbol y el esfuerzo que emplean para llevarlos a cabo está completamente monitorizado. El chaleco ajustado que asoma bajo la camiseta de los futbolistas ha cambiado la forma en que los equipos entienden cada acción sobre el campo y ha convertido cada carrera en un dato medido al detalle.

Ese dispositivo, que muchos confunden con una prenda deportiva común, ha pasado a formar parte del día a día en el fútbol profesional porque permite seguir el rendimiento de cada jugador en tiempo real y ajustar decisiones que antes dependían de la observación directa.

El chaleco con GPS ha cambiado el seguimiento del rendimiento en el fútbol

El chaleco con GPS ha transformado la lectura del rendimiento individual dentro del fútbol profesional, ya que los cuerpos técnicos han incorporado esta herramienta en entrenamientos y, en algunos casos, en partidos para obtener información precisa.

Según Catapult, empresa que desarrolla este tipo de tecnología, los datos recogidos ayudan a decidir la carga de trabajo, controlar el desgaste físico y anticipar situaciones de riesgo que pueden afectar al jugador durante la competición.

El chaleco se usa sobre todo en los entrenamientos, ya que permite revisar con detalle todo lo que hace cada futbolista durante la sesión. En los partidos también puede utilizarse, por ejemplo cuando el cuerpo técnico quiere controlar de cerca la evolución de un jugador. Suele ocurrir si baja su rendimiento o si acaba de volver tras una lesión, ya que los datos permiten decidir cuánto puede jugar con mayor seguridad.

La parte alta de la espalda ha permitido obtener mediciones más fiables

El sistema funciona a partir de un pequeño dispositivo integrado en la prenda que recoge información de manera continua mientras el jugador se mueve sobre el campo, lo que permite registrar parámetros físicos sin interferir en la actividad.

Ese módulo incluye sensores que miden la posición, el ritmo cardíaco y los cambios de velocidad, con lo que cada acción queda registrada con un nivel de detalle que antes no estaba disponible para los entrenadores.

La ubicación del dispositivo responde a un criterio técnico que busca estabilidad y precisión en la medición, ya que se sitúa en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos, donde el cuerpo mantiene un movimiento más controlado.

Susannah Reiner, fisióloga del ejercicio y fundadora de TheoryEx, explicó en Outside que “está cerca del centro de masa del atleta”, una posición que permite recoger datos fiables sin alterar la forma en que el jugador se desplaza durante el juego.

A partir de esa posición, los sensores generan un flujo constante de información que incluye desplazamientos sobre el terreno de juego y cambios en el ritmo de carrera, con lo que los técnicos pueden reconstruir cada movimiento. También se registra la intensidad del esfuerzo, de manera que se puede identificar en qué momentos el jugador alcanza su límite físico o cuándo reduce su actividad dentro del partido.

Los datos sirven para adaptar el trabajo según cada posición

Los datos que se obtienen permiten analizar aspectos como la velocidad máxima alcanzada o la aceleración en tramos cortos, algo que resulta útil para ajustar entrenamientos específicos según la posición del jugador. En ese contexto, un delantero puede trabajar la explosividad mientras que un centrocampista puede centrarse en mantener un ritmo sostenido, y así cada sesión se adapta a las necesidades detectadas en los registros.

El aspecto de la prenda ha generado muchas dudas porque su forma recuerda a un sujetador deportivo, aunque su función no tiene relación con el soporte físico, sino con la sujeción del dispositivo. Reiner explicó en Outside Magazine que “es más un chaleco que un sujetador deportivo”, ya que su diseño busca mantener el sensor fijo sobre el cuerpo para evitar movimientos que distorsionen los datos durante carreras, giros o contactos.

El impacto de esta tecnología se nota en la forma en que los equipos gestionan la preparación física, ya que algunos clubes han observado una reducción de lesiones durante periodos exigentes como la pretemporada. Catapult ha indicado que ese descenso puede alcanzar el 50% en ciertos casos, debido a que el control del esfuerzo permite ajustar cargas de trabajo y evitar situaciones de sobrecarga que antes pasaban desapercibidas.