La amapola de California (Eschscholzia californica / Papaveraceae)
Las flores siempre coquetas
y de sobra conocidas,
son por el viento mecidas
en jardines y cunetas.
Sus pintorescas siluetas
cautivan al paisanaje,
engalanando el paisaje
con su gran vistosidad,
ocultando la maldad
que porta en el equipaje.
Jócamo, 5.VII.2026
Nota: Originaria del occidente de América del Norte, fue declarada en 1903 flor oficial del Estado de California, donde es muy popular. Debe su nombre al médico y naturalista estoniano J. F. Eschscholtz, a quien fue dedicada por el botánico A. Chamisso, amigo y compañero de expedición al continente americano con el que recolectó la especie.
Se trata de una planta herbácea que en condiciones favorables puede llegar a ser vivaz y durar más de un año. Las hojas divididas conforman una roseta basal de color gris verdoso de la que parten los tallos derechos o arqueados en cuyos extremos crecen las flores, con dos sépalos caducos y cuatro pétalos de vistoso color amarillo o anaranjado, que al abrirse dejan ver al androceo con un manojo central de estambres y al joven gineceo que, a la postre, se transformará en fruto: una cápsula de hasta 10 cm de largo con centenares de semillas.
Por su indudable atractivo ornamental la especie se cultiva en jardines de medio mundo, desde donde se escapa para crecer de forma espontánea, convirtiéndose en una amenaza para la flora local debido a su capacidad invasora, colonizando no sólo terrenos antropizados o ruderalizados, sino también adentrándose en el ámbito de los Espacios Naturales Protegidos.
En España la especie está recogida en el “Catálogo español de especies exóticas invasoras”, regulado por el R.D. 630/2013 de 2 de agosto. En Canarias, su expansión es notoria desde mediados del siglo pasado, siendo especialmente preocupante su avance en muchos parajes de las islas centrales y occidentales: corona forestal de Tenerife, cabezadas de El Paso (La Palma), alrededores de Valverde (El Hierro), medianías septentrionales de Gran Canaria, etc.
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