Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero

3 de julio de 2026 15:38 h

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Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.

Manuel Jaubert Lorenzo (Santa Cruz de La Palma, 1946) constituye, probablemente, un caso único en la historia del baloncesto palmero. Fue jugador, entrenador y árbitro federado, tres facetas que desarrolló con la misma pasión y compromiso durante varias décadas, dejando una huella profunda en distintas generaciones de este deporte. Sus primeros pasos en el baloncesto se remontan a comienzos de los años sesenta, cuando militaba en el infantil Juan de Austria y los partidos todavía se disputaban en la histórica cancha de la plaza de Santo Domingo. Posteriormente defendió los colores del Instituto, Príncipes y Canarias, tres de los equipos que protagonizaron aquella etapa de cierta efervescencia del baloncesto capitalino.

En la temporada 1965-1966 fue incorporado por el histórico San Fernando, junto a Julio Plata, para reforzar un equipo que acabaría proclamándose campeón de la Liga Insular de Baloncesto y disputando la promoción de ascenso a Segunda División frente al Náutico “B”. Compartió vestuario con jugadores veteranos como Roberto Arozena, Agustín Francisco y Juan de la Barreda, además de compañeros de su generación como José Emilio de la Cruz, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Carlos Martín e Isidoro Ramón. Permaneció una campaña más en el club, aunque entonces únicamente se celebraron algunos torneos al no existir competición oficial.

Ocho temporadas en el C.B. La Palma

Entre 1967 y 1975 vistió la camiseta del primer equipo del C.B. La Palma, permaneciendo ocho temporadas consecutivas en la entidad, la mayoría bajo la dirección técnica de Pancho Martín. Durante aquellos años compartió el protagonismo ofensivo con Julio Plata y se convirtió en uno de los jugadores más eficaces del conjunto. Fue, además, uno de los últimos baloncestistas palmeros en mantener el clásico lanzamiento «a cuchara», una técnica prácticamente desaparecida incluso entonces, pero que él siguió ejecutando con notable efectividad. Esa capacidad anotadora llevó a Moncho Monsalve a recuperarlo para el representativo insular en la temporada 1974-1975 de Segunda División, donde fue una de las piezas más destacadas en algunas de las escasas victorias del equipo frente a rivales como Claret o Káiser.

Su velocidad en el contraataque le valió el apodo de «Caballo de madera», recordando por su estilo a los grandes finalizadores de épocas posteriores. También sobresalió en la primera Competición de Verano disputada en 1972, formando parte del Mamey, equipo campeón del torneo, donde rivalizó en la clasificación de anotadores con jóvenes promesas como Simón Martín y Eduardo Aciego.

Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.

Formador de generaciones

A comienzos de los años setenta inició también una intensa trayectoria como entrenador. Con La Palmita infantil conquistó el Campeonato provincial escolar de 1972 y ese mismo verano llevó al Mamey femenino a proclamarse campeón de la primera Competición de Verano. Más adelante dirigió al C.B. La Palma júnior, logrando el Campeonato insular de 1975 y disputando posteriormente la final provincial frente al potente Medina Santa Cruz.

Sin embargo, su mayor legado probablemente no se encuentre en los títulos, sino en la labor de promoción que desarrolló fuera de la capital. Aprovechando su trabajo con las comunidades de regantes, impulsó el baloncesto primero en Los Sauces y más tarde en San Pedro (Breña Alta), sembrando la semilla de proyectos que marcarían el futuro de ese deporte en ambos municipios. En el verano de 1974 asumió el doble papel de entrenador y jugador del Laguna Sauces, contribuyendo decisivamente a la formación de jóvenes como Santi Martí, Pepe Duque, Recuenco o Medina, una base que a continuación consolidaría Heriberto Fernández al frente del Sauces Fidias. Un año después repitió la experiencia en Breña Alta, donde compartió cancha con Manolo Cabrera y promovió la creación del Atlántida Falpe, otro de los clubes llamados a desempeñar un papel importante en el desarrollo del baloncesto insular. En 1976 el infantil femenino del Atlántida Atlético alcanzó un meritorio subcampeonato insular.

Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.

La Escuela de Baloncesto

Durante la década de los ochenta se incorporó a la Escuela de Baloncesto de Santa Cruz de La Palma, dirigida por Roberto Estrello, donde desarrolló una de las etapas más fructíferas de su carrera como técnico. Con la Escuela 70 conquistó el Campeonato insular infantil de 1985, mientras que la Escuela 71 obtuvo los títulos insulares en categorías cadete y juvenil en 1987 y 1989. Además, con buena parte de aquellos jugadores logró proclamarse campeón provincial infantil de forma consecutiva en 1984 y 1985, representando a dos centros educativos de la capital.

Su dedicación al baloncesto solo comenzó a disminuir cuando, en los años noventa, fue nombrado coordinador de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, cargo desde el que continuó impulsando el deporte base y colaborando activamente en la promoción del baloncesto, entre otras disciplinas.

También árbitro y un homenaje merecido

La trayectoria de Manolo Jaubert no estaría completa sin recordar su faceta como árbitro federado. Compaginó durante años esta labor con las de jugador y entrenador, dirigiendo principalmente encuentros de categorías femeninas, juveniles y de la Competición de Verano. Ejerció siempre con discreción, lejos del protagonismo, pero con el rigor y la responsabilidad que exigía la competición oficial. Había obtenido la licencia federativa tras asistir al curso impartido en Santa Cruz de La Palma por Miguel Díaz Alegre en 1970.

Pocas personas pueden acreditar una vinculación tan amplia y prolongada con el baloncesto palmero. Jugador destacado durante más de una década, entrenador de numerosas generaciones, impulsor del deporte en distintos municipios y árbitro federado cuando fue necesario. Manolo Jaubert representa una forma de entender el baloncesto basada en el compromiso, la generosidad y el servicio.

Por todo ello, la edición del 2026 de la Competición de Verano «José Luis Acosta Rodríguez» le rinde homenaje. Un reconocimiento plenamente merecido para una de las figuras más polifacéticas y decisivas en la historia del baloncesto de La Palma. Ya era hora.

Nota: Una primera versión de este artículo se publicó en el blog El Bisturí en 2017.

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