Epicentro de los veranos gaditanos, este histórico teatro cerrado más de 15 años está a punto de reabrir sus puertas

En marzo de 2008, el Teatro Pemán de la ciudad de Cádiz cerró sus puertas, dejando un vacío inmenso en las noches veraniegas de la capital gaditana. Durante este tiempo, el silencio ha reinado donde antes hubo aplausos y melodías inolvidables bajo la luna. Sin embargo, tras años de retrasos y proyectos y polémicas respecto al nombre del propio teatro, Cádiz se prepara ya para recuperar su gran escenario. Y es que la ciudad echa de menos aquel movimiento artístico que llenaba los bares del barrio del Mentidero. La nostalgia pronto dará paso a la realidad de una reapertura que promete devolver el alma al parque. Este rincón privilegiado, unido a sus playas y eventos, reforzará de nuevo la apuesta estival gaditana.

El teatro no solo fue un edificio, sino un imán que atraía a todas las figuras rutilantes. Durante las décadas de los setenta y ochenta, Cádiz vivió festivales que renovaron la pasión por el ocio. La canción melódica, el humor, la danza, la copla, el rock y el jazz se daban cita en este complejo. En sus tablas se fraguaron éxitos que hoy forman parte de la rica memoria colectiva de la ciudad. No era fácil llenar sus gradas ni triunfar ante el exigente pero entregado público de esta tierra. El invierno era una playa desierta de espectáculos, pero el sector cultural echaba el resto en vacaciones. Aquellas galas de gran categoría convertían cada noche de mayo a septiembre en un evento único.

Un ejemplo muy claro fue Rocío Jurado, quien manejó los hilos emocionales de este teatro durante un cuarto de siglo. La chipionera se apropió del espíritu del teatro a lo largo de veintiséis veranos de éxitos absolutos. Sus devotos pujaban en la reventa para no perderse el idilio permanente de la artista con Cádiz. Junto a ella, figuras como Isabel Pantoja garantizaban reinados de copla que llenaban el aforo hasta la bandera. Rocío Jurado creció sobre estas tablas hasta alcanzar la eternidad, compitiendo en buena lid con otras grandes figuras. Incluso llegó a pregonar el Carnaval sin cobrar, costeando ella misma sus gastos por puro amor. Lucía composiciones de Manuel Alejandro y vestidos de Antonio Ardón ante un auditorio rendido a su talento. El recuerdo de aquellas noches sigue vivo en los centenares de seguidores que hoy cantan sus temas.

A la brisa marina del Atlántico, el teatro ejerció también de imán para el folklore suramericano más profundo. Los veteranos aún rememoran los recitales de Mercedes Sosa dando gracias a la vida con su voz. Alberto Cortez, Atahualpa Yupanqui y Alfredo Cafrune mostraron su enorme humanidad y rebeldía en el parque. Facundo Cabral subrayó con su lírica cosmopolita una oda que caló hondo en el corazón de los gaditanos. Todo ocurría de un modo asombrosamente natural, permitiendo que la cultura aireara la mente del público. Joan Manuel Serrat escribió allí varias de sus páginas más hermosas bajo el amparo de los vientos. Carlos Cano, el juglar andaluz, se transformó en institución y tocó el cielo junto al Callejón de los Negros. Fue una etapa de amplitud de horizontes que conectó a Cádiz con el resto del mundo.

El misterio del jazz y el vigor del rock también encontraron su hueco en este espejo de mil colores. Paco de Lucía, en los años ochenta, deslumbró interpretando el Concierto de Aranjuez junto a Chick Corea. Desde Triana hasta Los Planetas, el recinto mostró atención a todos los géneros y ritmos vivos del momento. El carnaval y el flamenco, dueños absolutos de la escena, depararon festines fascinantes para los grandes ases. Multitud de tipos y coplas adornaron grabaciones antológicas que capturaron la esencia de la fiesta gaditana. Incluso el poeta Jean Cocteau visitó el lugar invitado por Pemán para los Cursos de Verano. El auditorio fue, sin duda, el epicentro donde la tradición y la vanguardia se abrazaban cada noche.

Mayor accesibilidad

El proyecto de reconstrucción busca integrar definitivamente el edificio con su entorno natural y paisajístico. Las nuevas instalaciones contarán con una piel traslúcida de vidrio que permitirá que el teatro parezca flotar. Esta visibilidad abrirá la parte trasera hacia las vistas del paseo de Santa Bárbara y del mar. El nuevo diseño contempla tres niveles: sótano para la orquesta, escenario con fondo acristalado y graderío. Se han dispuesto 22 palcos y una capacidad total de 1.152 plazas de aforo, distribuidas en 954 asientos fijos, ya instalados, otros 192 móviles, y 12 plazas para personas con movilidad reducida. De hecho la accesibilidad ha sido prioritaria, con los mencionados espacios adaptados para personas con movilidad reducida y bucles magnéticos. El patio de butacas tendrá la inclinación necesaria para facilitar una visión perfecta desde cualquier punto. Además, parte del suelo podrá retirarse para crear un espacio escénico flexible sobre lámina de césped.

Tras más de tres lustros de parálisis y contratiempos, el teatro encara por fin su recta final de restauración y este mismo mes de agosto volverá a abrir sus puertas. Este histórico espacio volverá a ser un referente cultural estable. La Fundación Municipal de Cultura ya trabaja en un calendario variado de música, danza, cine y teatro. El recinto será el complemento perfecto al Gran Teatro Falla para desarrollar actividades escénicas al aire libre, buscando dinamizar económica y culturalmente los barrios cercanos, devolviendo la vida al cinturón universitario. Cádiz recuperará así un rincón donde enamorarse de la ciudad mientras los aplausos vuelven a sonar. Las grúas darán paso al arte, cerrando un largo capítulo de silencio en el Parque Genovés.