Excavaciones en la Gran Muralla China revelaron reliquias que una vez pertenecieron a la antigua dinastía Ming
Durante unas excavaciones arqueológicas realizadas en la sección de Jiankou de la Gran Muralla China, cerca de Pekín, un grupo de arqueólogos ha encontrado una colección de restos militares y de la vida cotidiana que pudieron haber pertenecido a la dinastía Ming. El descubrimiento se llevó a cabo a finales del año pasado, pero vuelve a ser noticia ahora.
Los expertos encontraron objetos como camas, ladrillos de construcción con inscripciones, restos de comida y huesos de animales conservados en el interior de las torres de vigilancia de la muralla. Estos restos de vida doméstica indican que los soldados no solo combatían, sino que habitaban este espacio durante largas temporadas.
Sin embargo, el hallazgo más destacado, según Shang Heng, investigador asociado del Instituto de Arqueología de Pekín, fue un enorme cañón del siglo XVII. El arma, de 89 centímetros y 112 kilos, presenta la inscripción “quinto año de Chongzhen” (1632), y es la primera de este tipo que se ha desenterrado en la sección Jiankou.
Una de las cosas que más llamó la atención a los arqueólogos es que el cañón presentaba varias similitudes con los cañones de estilo europeo, incluido su tamaño y forma. “Esto proporciona una prueba física crucial del intercambio de tecnología militar entre China y Occidente”, confirmó Heng a los medios.
Más allá del cañón
Durante excavaciones en las torres de vigilancia 117, 118 y 119, los arqueólogos descubrieron más de 300 objetos vinculados a la vida militar y cotidiana de la dinastía Ming.
En la torre 118, encontraron otro objeto sorprendente: una cama de ladrillos con calefacción, la más grande descubierta hasta ahora en Jiankou, junto con una estufa. Estos restos permiten hacernos una idea de cómo eran las condiciones de vida de los soldados que vivían en un entorno como este, frío y a gran altitud.
Por su parte, en la torre 117, se encontró una inscripción fechada en 1573 d. C., lo que ayuda a datar la construcción de esa parte de la muralla. Además, dos de los ladrillos encontrados tenían inscripciones con datos de peso, lo que sugiere que la producción de ladrillos estaba más estandarizada de lo que se pensaba durante la antigua dinastía Ming.
La excavación de Jiankou también reveló restos vegetales carbonizados, cultivos, plantas no agrícolas y huesos de animales, tanto domésticos como salvajes. “Todos estos hallazgos transforman la Gran Muralla de una estructura militar fría en un paisaje histórico vivo que integra defensa, intercambio cultural y vida cotidiana”, concluyó el investigador.