Forest City, la ciudad fantasma más cara del mundo: costó 100.000 millones de dólares, pero casi nadie vive allí

El gigante inmobiliario chino Country Garden presentó en 2016 una de sus apuestas más ambiciosas. La empresa quería construir una megaciudad sobre cuatro islas artificiales conectadas entre sí ubicadas en el estado de Johor, en Malasia, muy cerca de Singapur. La idea era que más de 700.000 personas se convirtieran en residentes de este lugar. Hoy, casi nadie vive en lo que se conoce como Forest City.

“Con una extensión de 30 kilómetros, esta será una ciudad futurista, inteligente y ecológica que combina medio ambiente, tecnología y tecnología de vanguardia para crear un ecosistema ideal, idílico y tecnológicamente avanzado para vivir y trabajar”, puede leerse en la página web del proyecto. La idea era que Forest City se llenara de viviendas, oficinas, bares, restaurantes y que incluso tuviera su propio campo de golf y parque acuático. 

En la práctica, la idea de Country Garden era crear una especie de “ciudad del futuro”, orientada en gran medida a compradores internacionales, especialmente chinos, que buscaban invertir cerca de Singapur pero a un menor coste. Las cosas, sin embargo, no han salido como esperaba el gigante inmobiliario en un primer momento. 

Hablamos de un proyecto que requirió una inversión de 100 millones de dólares y que hoy muchos tachan de fracaso por cómo ha evolucionado desde que este se presentó al público. Según recoge la BBC en un reportaje, hasta ahora solo se ha construido el 15% de la ciudad y poco más del 1% del total de la isla está ocupado

Diferentes vídeos publicados en redes sociales muestran las calles de Forest City completamente desoladas, reflejando una sensación de abandono que traspasa la pantalla. Todo este contenido ha contribuido a que muchos empiecen a llamar “ciudad fantasma” a este lugar ubicado a una media hora en coche de la capital estatal, Johor Bahru.

La crisis inmobiliaria también llegó hasta aquí

Son diversos los factores que han hecho que Forest City acabe siendo lo que es hoy. Las restricciones del gobierno chino a los grandes promotores inmobiliarios y las que Malasia puso a las visas, objetando que la ciudad se construyera principalmente para inversores extranjeros, fueron algunos de ellos. Sin olvidar el impacto de la pandemia del coronavirus y las preocupaciones medioambientales (recordemos que la megaciudad está construida en islas creadas artificialmente).

La combinación de todas estas situaciones, sumada a la crisis inmobiliaria que afectó a China, contribuyó al estancamiento de la obra y al abandono de gran parte de la ciudad. Hoy, Forest City se puede visitar y los curiosos pueden incluso alojarse en alguno de sus hoteles. Además, distintas compañías de entretenimiento se han interesado en este peculiar espacio para utilizarlo como set de rodaje.