Una forma perfectamente rectangular emerge en la playa de Rota y los expertos aseguran que no tiene origen natural

Las precipitaciones se han prolongado durante días, acumulando cantidades que han superado los registros habituales en buena parte de Andalucía. Las calles de muchas localidades andaluzas han estado encharcadas, con tráfico interrumpido y alcantarillas desbordadas por el paso de distintas borrascas como Joseph y Kristin. En las zonas rurales, el agua ha arrastrado tierra y ramas, dejando caminos intransitables y cultivos dañados.

También el litoral ha sufrido el golpe: el mar ha ganado metros y ha removido toneladas de arena de las playas. Esa erosión repentina ha dejado al descubierto partes del subsuelo que llevaban años ocultas, y con ello han aparecido estructuras que nadie esperaba ver en superficie. La intensidad de las lluvias ha servido, sin quererlo, para mostrar algo enterrado bajo la arena de Punta Candor.

El mar se retira y deja a la vista estructuras que parecen hechas por mano humana

Los últimos temporales han provocado una pérdida masiva de arena en la playa de Punta Candor, uno de los puntos más castigados por la naturaleza en la localidad gaditana de Rota. La retirada del sedimento ha dejado visibles una serie de piletas rectangulares excavadas en la arcilla, alineadas y de dimensiones parecidas. Su forma regular y su disposición en serie han hecho pensar que no se trata de una formación natural, sino de un conjunto construido por mano humana hace siglos.

El divulgador Andrés Barba, que documentó el hallazgo tras los temporales, ha explicado que las cavidades se extienden a lo largo de varios metros y que algunas conservan marcas que parecen hechas con herramientas. En sus vídeos, grabados en la misma playa, muestra cómo las piletas se llenan de agua con la marea y quedan parcialmente sumergidas durante la pleamar.

Según Barba, hace unos 30 años esta zona estaba cubierta por varios metros de sedimento arcilloso que actuaban como escudo frente a la erosión marina, y ese manto natural se ha ido perdiendo con el paso del tiempo hasta dejar al descubierto las estructuras.

Las referencias históricas apuntan a la antigua almadraba de Punta Candor

El enclave coincide con el entorno donde funcionó antiguamente una almadraba de pescado, una instalación dedicada a la captura y procesado de especies migratorias como el atún. En un mapa de 1871 la actual Punta Candor aparece mencionada como Playa de la Almadraba, lo que sugiere que el lugar tuvo relevancia pesquera.

Esa referencia histórica apoya la idea de que la zona pudo albergar actividades relacionadas con el tratamiento del pescado, una práctica que en la provincia de Cádiz cuenta con antecedentes que se remontan a la época romana.

De acuerdo con las primeras interpretaciones, las piletas podrían haber formado parte de una factoría de salazón romana, destinada a la conservación del pescado y a la elaboración de productos como el garum. Estas factorías, conocidas como cetariae, eran comunes en la costa gaditana y solían disponer de una serie de tanques rectangulares revestidos con argamasa impermeable. En ellas se maceraban grandes cantidades de pescado en salmuera para su posterior exportación. Ejemplos similares se conservan en yacimientos como Baelo Claudia, en Tarifa, donde se han documentado piletas con características casi idénticas a las ahora visibles en Rota.

El mar amenaza con borrar las estructuras antes de que puedan protegerse

Por el momento, el hallazgo no ha sido objeto de una intervención arqueológica. Las fuentes consultadas señalan que el paso inmediato sería comunicarlo a la Junta de Andalucía para que valore su interés patrimonial. Mientras no se tomen medidas, las estructuras permanecerán expuestas a la acción del mar y de los curiosos que se acercan a observarlas.

Cada temporal que azota la costa puede alterar su estado o incluso destruir parte del conjunto, de modo que la urgencia por catalogarlas y protegerlas crece con cada nueva borrasca. La fuerza del agua, que ha dejado daños en muchas playas andaluzas, también ha devuelto a la superficie una parte de la historia que seguía enterrada bajo la arena.