Franceska Mann, la bailarina polaca que se enfrentó a los nazis en Auschwitz

Seis millones de judíos fueron asesinados por la Alemania nazi y sus colaboradores durante el Holocausto, entre 1933 y 1945. Hombres, mujeres y niños fueron perseguidos, deportados y asesinados en guetos, fusilamientos masivos y centros de exterminio. Entre las víctimas se encontraba la bailarina polaca Franceszka Mann.

Nacida en Varsovia el 4 de febrero de 1917, Mann desarrolló su carrera artística antes de la Segunda Guerra Mundial. Estudió danza y destacó principalmente en la escena artística polaca. Tras la ocupación alemana de Polonia, fue encarcelada en el gueto de Varsovia, donde actuó en distintos establecimientos como el Teatro Femina y el café Bagatela.

En la primera de 1943, formó parte del conocido Hotel Polski, una operación en la que algunos judíos polacos fueron atraídos por la posibilidad de abandonar la Europa ocupada gracias a documentos y pasaportes extranjeros. Mann fue trasladada primero al campo de Bergen-Belsen y, posteriormente, deportada a Auschwitz-Birkenau. 

El 23 de octubre de 1943, Franceszka llegó al campo de concentración junto a otros 1.750 judíos polacos que poseían pasaportes de países latinoamericanos. Fue allí donde protagonizó el episodio por el que sería recordada. Justo antes de que los nazis asesinaran a los deportados, Mann se enfrentó a varios miembros de las SS y consiguió arrebatar un arma a uno de ellos. 

Lo que pasó aquel día

Según los relatos históricos, la bailarina disparó contra Josef Schillinger, un oficial de las SS que murió a consecuencia de las heridas, e hirió a otro guardia llamado Wilhelm Emmerich, un incidente que desencadenó una reacción de otras prisioneras contra los hombres de Hitler que estaban presentes en el lugar. Del episodio se hizo eco el historiador británico Martin Gilbert en uno de sus libros.

“El disparo de Schillinger dio la señal para que otras mujeres atacaran a los hombres de las SS en la entrada de la cámara de gas. A un miembro de las SS le volaron la nariz y a otro le arrancaron el cuero cabelludo. Schillinger murió de camino al hospital del campo. Los demás hombres descaparon. Poco después, el comandante del campo, Rudolf Höß, entró en la cámara acompañado de hombres de las SS con ametralladoras y granadas. Sacaron a las mujeres a rastras una por una y las fusilaron en el exterior. La revuelta de las mujeres judías en Birkenau fue recordada después por dos prisioneros que trabajaban en el campo”, describió el autor en The Holocaust: A History of the Jews During the Second World War. 

Existen muchas variaciones de lo que Franceska hizo aquel día. Una de las más sensacionalistas cuenta que la mujer, mientras se desnudaba, intentó seducir a estos dos guardias levantándose la falda. Rápidamente se quitó un zapato y golpeó con él a Schillinger en la frente, después sacó una pistola del bolsillo del guardia y disparó tanto a este como a Emmerich. Sea como fuere, Mann fue asesinada ese mismo día. Solo tenía 26 años.