La geometría no es solo cosa de humanos: los monos también la entienden de forma intuitiva

La capacidad para reconocer formas geométricas y distinguir patrones como ángulos rectos o líneas paralelas no es una habilidad exclusivamente humana. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) ha demostrado que monos, niños y adultos comparten una intuición muy similar a la hora de identificar relaciones geométricas básicas. Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, apuntan a que esta capacidad está muy ligada a las raíces evolutivas comunes entre los primates.

Hasta ahora, la comunidad científica consideraba que los primates no humanos no tenían una verdadera intuición geométrica y que conceptos de este tipo estaban fuera de su alcance. Sin embargo, este nuevo trabajo contradice esa idea al mostrar que especies distintas son capaces de reconocer regularidades geométricas de forma espontánea, incluso cuando no disponen de otras pistas visuales que faciliten la tarea.

Para comprobarlo, el equipo de investigación diseñó un experimento con cuatro macacos rhesus y cuatro babuinos oliva. Los animales participaron voluntariamente en un juego mediante una pantalla táctil en el que recibían pequeños premios de fruta cuando acertaban. Su misión consistía en emparejar figuras bidimensionales atendiendo únicamente a su semejanza geométrica, ya que los objetos no presentaban diferencias relevantes de color, tamaño o forma que pudieran servir como referencia.

“Parecían aparentemente fáciles de emparejar pero no lo eran. Los objetos no presentaban rasgos distintivos, ni diferencias significativas en el color, el tamaño o la forma”, explica Jessica Cantlon, neurocientífica de la Universidad Carnegie Mellon y una de las autoras del estudio.

Un patrón común entre monos, niños y adultos

Los investigadores repitieron el mismo experimento con 58 niños en edad preescolar y 79 adultos. Para comprobar si la cultura o la educación podían influir en los resultados, los participantes procedían de Estados Unidos y de comunidades indígenas tsimane de Bolivia. Pese a las diferencias culturales y educativas de los participantes, todos mostraron un patrón muy parecido al resolver las pruebas.

El análisis reveló una notable continuidad entre las dos especies de monos y los participantes humanos. Según los autores, todos parecían interpretar las relaciones geométricas de una forma similar. “Los monos, los niños y los adultos parecían pensar en las relaciones geométricas básicamente de la misma manera. Eso sugiere que estas intuiciones en materia de geometría forman parte de la arquitectura básica de la mente de los primates”, afirma Cantlon.

Las conclusiones del estudio también tienen implicaciones para la educación. Si la capacidad para reconocer relaciones espaciales forma parte de la evolución de los primates, los niños no partirían de cero cuando comienzan a estudiar geometría en la escuela. “Al mismo tiempo indica que los niños parten de intuiciones profundas y evolutivamente antiguas sobre la forma y el espacio. Esto implica que la educación puede basarse en esas intuiciones en lugar de tratar la geometría como algo que hay que enseñar desde cero”, añade la investigadora.

El trabajo forma parte de las investigaciones desarrolladas en el Portal Primate, un proyecto colaborativo de la Universidad Carnegie Mellon y el Instituto Tecnológico de Rochester en el zoológico Seneca Park de Nueva York. Allí, los babuinos oliva interactúan de forma voluntaria con pantallas táctiles mientras realizan sus actividades habituales, permitiendo a los científicos estudiar el origen del pensamiento. Además, el proyecto pone a disposición de estudiantes e investigadores de todo el mundo datos, vídeos y código abierto con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la cognición animal y comprender mejor las capacidades mentales compartidas entre humanos y otros primates.