Grecia recupera un aula de hace más de 2.000 años con bancos todavía intactos y vinculada a la educación de Alejandro Magno
Hasta los conquistadores que acabarían recorriendo medio mundo tuvieron que sentarse primero ante un maestro, y Alejandro Magno pasó por esa etapa en Mieza antes de levantar su imperio. Filipo II quiso que su hijo y otros jóvenes de la nobleza macedonia recibieran allí una formación intelectual y física.
Aquella fue una preparación de élite que colocó a Aristóteles al frente de unas lecciones destinadas a futuros dirigentes. Más de 2.300 años después, la arqueología ha devuelto aquel colegio al mapa.
Grecia atribuye el recinto al Gimnasio Real macedonio
El Ministerio de Cultura de Grecia ha anunciado el hallazgo en la antigua Mieza de un gran complejo educativo atribuido al Gimnasio Real promovido por Filipo II a mediados del siglo IV a. C. para formar a Alejandro y a otros hijos de nobles. La identificación enlaza las ruinas con el lugar donde, según Plutarco en Vida de Alejandro, Aristóteles ejerció como maestro del joven príncipe macedonio.
Las excavaciones iniciadas en 2024 han sacado a la luz un recinto de unas tres hectáreas con espacios destinados tanto a la enseñanza como al ejercicio físico y la vida social de los alumnos. El conjunto incluye un estadio, una palestra, dos salas de banquetes, aulas con bancos de piedra y un pórtico cubierto de unos 200 metros de longitud. Ese reparto permite observar una educación que iba mucho más allá de permanecer sentado escuchando una lección, una dinámica que sí se ajusta a la de colegios actuales.
Entre los restos recuperados aparecen cuatro estiletes utilizados para escribir sobre tablillas de cera, junto con monedas, piezas de cerámica y diversos elementos arquitectónicos. Los pupitres de piedra aportan otra pista sobre la actividad académica del recinto, mientras las plataformas elevadas de los andrones estaban destinadas a los lechos utilizados en los banquetes. El didaskaleio superaba los 160 metros cuadrados y estaba organizado alrededor de un vestíbulo central y dos de esas salas.
La decoración del complejo acerca también la escuela al ambiente de la corte macedonia, ya que el Ministerio de Cultura griego señala semejanzas con el palacio real de Egas, actual Vergina. Allí residieron Filipo II y Alejandro, y en Mieza se han conservado mosaicos, pavimentos, restos de un friso jónico, una columna jónica y un capitel. La riqueza del recinto resulta coherente con una institución creada para educar a miembros de la élite del reino.
Los especialistas consideran plausible la relación con Aristóteles
Angeliki Kottaridi, directora honoraria del Departamento de Antigüedades del Ministerio de Cultura de Grecia y responsable de las excavaciones, había identificado años atrás restos antiguos junto al teatro de Mieza. Su equipo comenzó a excavar el complejo en 2024, aunque el lugar ya había recibido trabajos arqueológicos más de dos décadas antes, cuando apareció un monumento dedicado a las ninfas. La campaña actual se ha concentrado en el sector oriental, donde se encuentran la palestra y el área docente.
La ubicación de Mieza añade otra pieza a la identificación porque Plutarco situó allí la educación de Alejandro bajo la tutela de Aristóteles. Gene Reams, director del Programa de Estudios del Mediterráneo Antiguo de la Universidad de Nebraska en Omaha, declaró a Live Science que las pruebas disponibles apuntan a la escuela preparada por Filipo para la formación del príncipe y sus compañeros. Otros especialistas consultados por ese medio también consideran plausible esa interpretación, aunque las excavaciones siguen abiertas.
Los restos que han sobrevivido permiten reconstruir parte del recinto pese al desmantelamiento romano posterior a la segunda batalla de Pidna, librada en 148 a. C., y a un gran incendio. Bajo capas de escombros quedaron protegidos muros con enlucidos de gran calidad, suelos antiguos y varios elementos ornamentales.
Los trabajos arqueológicos continuarán para precisar la organización de las distintas zonas e identificar qué espacio pudo utilizarse para las enseñanzas de Aristóteles, una cuestión que todavía permanece abierta.