La historia del 'reportero más alto' del mundo: era canadiense, luchó con las Brigadas Internacionales y murió en Murcia

Charles Lionel Backler no fue solo un voluntario más en la Guerra Civil española. Su imponente estatura de dos metros y tres centímetros le valió el “título” del reportero más alto del mundo. Nacido en el Reino Unido pero canadiense de adopción, tierra a la que llegó cuando apenas tenía un año de vida, este joven periodista cruzó el océano impulsado por ideales de libertad y justicia para unirse a las Brigadas Internacionales. Su figura destacaba no solo por su altura física, sino por su firme compromiso político en un momento en que el fascismo amenazaba Europa. El Batallón Mackenzie-Papineau, conocido como los Mac-Paps, fue el hogar militar de este hombre que dejó las redacciones por las trincheras.

Su vida terminó curiosa y trágicamente en Murcia, lejos de los bosques de la Columbia Británica, pero su legado permanece intacto en la memoria colectiva. Backler representaba a una generación de idealistas que no dudaron en tomar partido frente a la barbarie. Su destino final en el cementerio de Nuestro Padre Jesús es ahora un símbolo del internacionalismo. Su sonrisa indestructible, capturada en fotografías de prensa, sigue siendo el testimonio de una juventud truncada por la guerra.

Los orígenes de Backler se remontan a Tavistock, en Devon, Inglaterra, donde nació el 28 de julio de 1912 antes de que su familia emigrara. Establecidos en la isla de Vancouver, sus padres buscaron un futuro mejor mientras el joven Lionel demostraba una capacidad intelectual fuera de lo común. Estudió en prestigiosos centros como la Oak Bay High School, donde fue distinguido por sus altas capacidades y excelentes calificaciones. Esta brillantez académica le abrió las puertas de la Universidad de Victoria y, posteriormente, de la University of British Columbia

Durante su etapa formativa, ya mostraba una gran inquietud por los movimientos estudiantiles y la justicia social de su tiempo. Su formación no se limitó a los libros, ya que su entorno en Canadá estaba marcado por una turbulenta historia laboral. Creció escuchando sobre huelgas de trabajadores y luchas sindicales que forjaron su carácter y su visión del mundo. Fue este sustrato de conciencia social lo que finalmente le llevaría a militar en el Partido Comunista de los Estados Unidos. Lionel no buscaba solo el éxito personal, sino contribuir a un cambio significativo en la sociedad que le rodeaba.

Su carrera periodística comenzó en el diario The Victoria Times, el periódico de la capital de la isla de Vancouver. Allí trabajó como reportero hasta 1934, ganándose el afecto de sus compañeros y la curiosidad del público por su gran altura. Sus colegas destacaban no solo su altura, sino también su ambición de convertirse en una estrella. Tras su paso por la Columbia Británica, decidió trasladarse a Nueva York para probar suerte en el competitivo mundo de los magazines. Sin embargo, la comodidad de las redacciones neoyorquinas no era suficiente para un joven que sentía la llamada de la historia. Lionel entendió que su labor como comunicador debía dar paso a la acción directa si quería defender la democracia. Así, en 1937, tomó la decisión que cambiaría su vida para siempre al alistarse como voluntario internacional.

Backler se integró en la XV Brigada Internacional, formando parte específicamente del Batallón Mackenzie-Papineau, compuesto mayoritariamente por canadienses. Estos voluntarios eran hombres que veían en la lucha española el mismo riesgo que vivían en Canadá. Muchos de ellos eran leñadores, mineros o trabajadores del transporte que compartían una visión antifascista común y un fuerte idealismo. Lionel fue uno de los cuatrocientos voluntarios de la Columbia Británica que decidieron embarcarse en esta peligrosa aventura transatlántica. A pesar de los peligros evidentes, Backler mantuvo su determinación de servir a la causa republicana en el frente de batalla. 

127 brigadistas

El destino del joven periodista se selló el 23 de agosto de 1937, cuando resultó herido de gravedad durante un acto de combate. Inmediatamente fue trasladado al Hospital de Sangre Internacional de Murcia. Allí, los médicos lucharon por salvar la vida del brigadista, pero las complicaciones derivadas de sus heridas fueron fatales. Charles Lionel Backler falleció finalmente el 24 de agosto de 1937 a causa de una peritonitis aguda, con solo 25 años. Su muerte fue comunicada a sus padres en Nueva York, quienes informaron a la prensa canadiense sobre la pérdida de su hijo. En la ciudad estadounidense se celebró una ceremonia en su recuerdo, honrando la memoria del soldado que dio su vida en España. La noticia de su fallecimiento causó conmoción entre aquellos que habían seguido su carrera como ‘el reportero más alto’ del mundo. 

El entierro de Backler tuvo lugar el mismo día de su muerte en el cementerio de Nuestro Padre Jesús de Murcia. Inicialmente, sus restos descansaron en una fosa individual, pero la historia de su sepultura refleja las vicisitudes de la posguerra. En diciembre de 1939, sus restos fueron trasladados a una zanja judicial en la zona de los llamados disidentes. No fue hasta 1989 cuando su memoria recibió un reconocimiento más digno, siendo trasladado a una tumba dignificada en el camposanto. Actualmente, su nombre figura de forma destacada en una placa que recuerda a los 127 brigadistas internacionales fallecidos. Este monumento se ubica en la Plaza de la Paz del cementerio murciano, donde reposan otras muchas víctimas de los hospitales de sangre.