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Opinión - 'Retales', por Rosa María Artal

Instrumentos quirúrgicos de la dinastía Ming revelan rastros de anestésico utilizado hace 600 años

Un equipo de investigadores ha identificado restos químicos de aconitina en unas tijeras y unas pinzas quirúrgicas pertenecientes a un médico de la dinastía Ming. Hablamos de una sustancia altamente tóxica que se obtenía de una planta llamada acónito chino y que, una vez tratada, actuaba como anestésico, lo que permitía realizar cirugías sin dolor.

Tal y como ha revelado el estudio publicado en la revista Antiquity, las herramientas fueron encontradas en la tumba de Xia Quan, un cirujano que vivió entre los años 1348 y 1411, en los primeros decenios de la dinastía Ming. El enterramiento fue excavado por primera vez en la provincia china de Jiangsu en la década de 1970.

La técnica que ha hecho posible el hallazgo se llama microscopía Raman de dispersión estimulada. Se trata de una técnica óptica avanzada que permite ver de qué está hecho un material y cómo se distribuyen sus componentes sin destruir la muestra. Para conseguirlo, se utilizan dos haces de láser muy precisos que interactúan con las moléculas del objeto analizado.

Un sistema médico sofisticado

Aunque la elaboración de polvo de acónito aparece en antiguos textos médicos chinos, esta es la primera evidencia física directa que demuestra que este se utilizó realmente durante cirugías. Los expertos creen que se aplicaba en la piel del paciente para adormecer la zona antes de realizar las incisiones quirúrgicas, lo que requería una ejecución muy meticulosa por parte de los médicos.

“Los médicos de la dinastía Ming utilizaban instrumental quirúrgico de hierro y controlaban la toxicidad de la aconitina mediante la aplicación tópica, la formulación de compuestos y estrictos controles de procedimiento, lo que demuestra una capacidad práctica para equilibrar la potencia del fármaco con la seguridad del paciente”, explicó Congcang Zhao, coautor de la investigación y profesor de la Universidad del Noroeste.

En el caso de la aconitina, hablamos de una sustancia tóxica que podía matar a una persona en pocas horas. No obstante, si esta se suministraba en pequeñas dosis y después de haber sido tratada (desde hervirla en vinagre hasta desintoxicarla con judías), podía servir como anestésico.

Los investigadores señalan que este hallazgo confirma que los profesionales médicos Ming contaban con unos conocimientos médicos y técnicas quirúrgicas muy avanzados para la época. No solo poseían un gran conocimiento sobre la producción de anestésicos para sus operaciones, sino que también sabían cómo utilizarlos de forma segura con los enfermos que trataban.