Japón lanza una misión histórica a las lunas de Marte y quiere traer sus secretos hasta la Tierra
El perro de Astérix tendrá su propio representante en Marte, aunque esta vez será un pequeño robot diseñado para recorrer Fobos. Bautizado como IDEFIX, el vehículo forma parte de la misión japonesa Martian Moons eXploration (MMX) y ha sido desarrollado por las agencias espaciales de Francia y Alemania.
La operación reúne tecnología de varios países, incluidos instrumentos científicos estadounidenses y sistemas de comunicación europeos. Mitsubishi Electric ha construido los tres módulos principales de la nave, que transportará trece instrumentos destinados a investigar el entorno marciano.
La cooperación internacional permitirá estudiar las lunas marcianas
La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzó el lunes 19 de octubre de 2026 la misión MMX, cuyo objetivo es traer a la Tierra las primeras muestras recogidas en el sistema marciano. Su principal objetivo será investigar el origen de Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte, mediante el análisis de materiales que podrían ayudar a reconstruir la formación del sistema solar. Si se cumple el calendario, la cápsula regresará en 2031.
El despegue estaba programado para las 21:41, hora española peninsular, desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, mediante un cohete H3. La nave deberá afrontar un trayecto interplanetario de unos diez meses antes de alcanzar las proximidades de Marte en agosto de 2027. Su recorrido previsto comprende entre 500 y 600 millones de kilómetros, debido a la trayectoria necesaria para viajar entre ambos planetas.
Las dos lunas marcianas presentan formas irregulares y características espectrales parecidas a las de ciertos asteroides primitivos de tipo D. Estas semejanzas alimentan una de las hipótesis científicas sobre su procedencia, que plantea que fueron capturadas por la gravedad de Marte. La otra explicación propone que surgieron de los fragmentos expulsados tras una gran colisión contra el planeta. Su composición podría ayudar a distinguir entre ambos escenarios.
El científico de la NASA Tom Statler explicó a Space.com la importancia de resolver esta cuestión para comprender la evolución planetaria. El astrofísico Patrick Michel también declaró a AFP que la investigación podría aportar información sobre el transporte de agua y compuestos orgánicos hacia los planetas rocosos. Estos procesos interesan especialmente porque pudieron contribuir a generar condiciones favorables para la aparición de vida.
El reconocimiento del terreno preparará la recogida de muestras
Una vez alcanzado Marte, MMX abandonará su módulo de propulsión y comenzará a desplazarse alrededor de Fobos siguiendo una órbita de cuasisatélite. Desde diferentes altitudes, sus cámaras y un sistema LIDAR examinarán la superficie para elaborar mapas y localizar lugares adecuados para el descenso. El reconocimiento permitirá preparar las operaciones posteriores sobre un terreno cuya gravedad es extremadamente reducida.
El rover IDEFIX será liberado desde unos 40 metros de altura entre finales de 2028 y principios de 2029. Su diseño le permitirá soportar la caída, rebotar sobre el suelo y recuperar una posición adecuada para comenzar las observaciones. Está previsto que examine las propiedades del terreno durante aproximadamente 100 días, proporcionando información útil para las maniobras de aterrizaje.
La extracción de materiales podría comenzar en diciembre de 2028 mediante un dispositivo de perforación y otro sistema neumático. La nave intentará obtener al menos diez gramos de muestras y realizará dos descensos en puntos diferentes de Fobos. Los investigadores consideran posible que aproximadamente el 0,1% del material proceda de Marte, cuyos fragmentos habrían alcanzado la luna tras antiguos impactos.
La cápsula regresará a Australia tras estudiar Deimos
Después de completar sus operaciones en Fobos, MMX ascenderá a una órbita marciana más elevada para efectuar varios sobrevuelos de Deimos en 2030. Estas observaciones permitirán comparar las características de ambos satélites antes de que el módulo de retorno emprenda el viaje hacia la Tierra en noviembre de ese año.
La cápsula que transportará las muestras se separará de la nave durante la aproximación final al planeta terrestre, prevista para 2031. Tras atravesar la atmósfera, descenderá en paracaídas sobre la región australiana de Woomera, donde será recuperada para su análisis. JAXA también espera que la experiencia permita evaluar las condiciones necesarias para utilizar Fobos como plataforma de apoyo en futuras expediciones humanas a Marte.