La luna más grande de Júpiter podría expulsar agua al espacio y acercar nuevas pistas sobre vida extraterrestre
Las trayectorias de muchos planetas arrastran pequeños cuerpos atrapados por su gravedad. Ganímedes forma parte de ese grupo y gira alrededor de Júpiter desde hace miles de millones de años. Los astrónomos saben que existe porque puede observarse con telescopios y porque varias sondas espaciales han pasado cerca de su superficie durante décadas.
Los satélites naturales forman parte habitual del Sistema Solar. La Tierra tiene la Luna, Marte conserva dos cuerpos pequeños a su alrededor y los gigantes gaseosos acumulan decenas de lunas que se mueven en órbitas distintas. Algunas nacieron junto al planeta y otras quedaron retenidas después de cruzarse con él en el espacio.
El Hellenic Space Center señaló posibles respiraderos helados en Ganímedes
Un equipo internacional dirigido por la doctora Anezina Solomonidou, del Hellenic Space Center, señaló varias regiones de Ganímedes que podrían esconder antiguos criovolcanes bajo el hielo. El trabajo, aceptado por la revista Planetary Science Journal, utilizó datos recuperados de la misión Galileo de NASA.
Tal y como defiende la experta, ciertas depresiones de la superficie podrían haber expulsado agua y materiales volátiles desde el interior de la luna. Según explicó Solomonidou en un comunicado del Hellenic Space Center, “Ganímedes es uno de los mundos más fascinantes del Sistema Solar”.
Los criovolcanes funcionan de una manera distinta a los volcanes terrestres. En lugar de expulsar roca fundida, liberan agua, hielo y compuestos volátiles que atraviesan grietas abiertas en la corteza helada. Los científicos creen que ese proceso puede darse en mundos oceánicos, una categoría que incluye cuerpos cubiertos de hielo bajo los que existirían océanos profundos.
En el caso de Ganímedes, la presión gravitatoria de Júpiter y la interacción con otras lunas podrían deformar lentamente el interior y provocar movimientos capaces de empujar agua hacia la superficie. Esa actividad ayudaría a explicar algunas marcas observadas desde hace años en imágenes espaciales.
Cuatro depresiones aparecieron como zonas prioritarias para futuras investigaciones
El estudio identificó cuatro paterae como las zonas más prometedoras para futuras observaciones. Las paterae son depresiones que podrían haber actuado como respiraderos criovolcánicos por donde salió material helado desde capas internas. El equipo analizó también estructuras con aspecto de corrientes congeladas, un detalle que reforzó la hipótesis de antiguas erupciones de agua y hielo.
Una de esas regiones, Musa Patera, tiene unos 69 kilómetros de diámetro y apareció fotografiada por la sonda Galileo en 1997. Los investigadores consideran que estas áreas merecen atención preferente cuando las nuevas misiones lleguen al sistema joviano.
La misión JUICE de la Agencia Espacial Europea viajará precisamente con ese objetivo. La nave despegó en 2023 y alcanzará Júpiter en 2031 para estudiar Ganímedes, Europa y Calisto con instrumentos capaces de analizar superficies heladas con mucho más detalle. El espectrómetro MAJIS y el sistema de cámaras JANUS servirán para comprobar si las regiones señaladas por el estudio presentan rastros compatibles con criovulcanismo.
Los científicos esperan encontrar compuestos orgánicos atrapados en el hielo, ya que una erupción de agua procedente del interior podría transportar materiales conservados durante millones de años bajo la corteza.
La posibilidad de hallar señales químicas relacionadas con procesos biológicos ha convertido a Ganímedes en uno de los grandes objetivos de la exploración planetaria. Los investigadores creen que su océano interno podría contener más agua que todos los océanos terrestres juntos. Además, esta luna posee un campo magnético propio, una característica poco habitual en cuerpos de su tamaño.
La NASA ya había encontrado vapor de agua en su tenue atmósfera en 2021, mientras otra investigación anunció en 2023 la presencia de sales y moléculas orgánicas sobre la superficie helada. Todos esos indicios alimentan la idea de que el interior de Ganímedes pudo conservar condiciones aptas para procesos químicos complejos durante largos periodos.
El satélite supera a Mercurio aunque sigue orbitando alrededor de Júpiter
Ganímedes también destaca por sus dimensiones. Es la luna más grande del Sistema Solar y supera incluso al planeta Mercurio en tamaño. Aun así, sigue siendo un satélite natural en vez de un planeta porque gira alrededor de Júpiter y no alrededor del Sol. Las observaciones modernas permiten seguir su movimiento claramente gracias a telescopios terrestres y a sondas como Juno, que obtuvo nuevas imágenes cercanas en junio de 2021.
Mucho antes de esas misiones, los astrónomos ya podían detectar lunas observando cómo alteraban la luz o el movimiento de los planetas principales. Esa relación gravitatoria explica por qué tantos mundos terminan rodeados de satélites. Los gigantes gaseosos concentran una enorme cantidad de materia y su fuerza gravitatoria facilita la captura o formación de decenas de lunas alrededor de ellos.
Europa Clipper continuará la búsqueda de compuestos bajo superficies congeladas
Mientras JUICE continúa su viaje hacia Júpiter, la NASA prepara la misión Europa Clipper para estudiar otra luna helada del mismo sistema. Ambas expediciones intentarán aclarar si el agua atrapada bajo estas superficies heladas puede conservar moléculas orgánicas y dejar rastros accesibles para futuras observaciones.