El “fracaso exitoso” del Apolo 13 y otras misiones lunares de la NASA que no salieron bien
La misión Artemisa II vuelve a la Tierra con los deberes hechos. Los cuatro astronautas que conforman su tripulación han sobrevolado la cara oculta de la Luna, un territorio inexplorado hasta el momento. Ese viaje les ha llevado a batir el récord de distancia respecto a nuestro planeta, situándose en 406.771 kilómetros. Nunca nadie había llegado tan lejos. Y no es una frase hecha, sino que es un trecho medible y comparable.
La última misión de la NASA no tenía el propósito de alunizar en nuestro satélite, un objetivo que la agencia espacial estadounidense se marca para más adelante. En cualquier caso, Artemisa II nos recuerda que el interés de la ciencia por conocer la Luna no ha decaído. Todo lo contrario.
Sin embargo, las misiones lunares no siempre han salido bien, aunque la NASA se ha resistido a reconocerlo. El caso más conocido quizás sea el Apolo 13, una misión que aspiraba a protagonizar el tercer alunizaje en la historia de la humanidad. Pero nada salió como se esperaba: la nave sufrió fallos, no hubo alunizaje y la tripulación tuvo que dar la vuelta antes de tiempo.
Lo mejor del Apolo 13 fue que se logró salvar la vida de los astronautas Jim Lovell, Fred Haise y Jack Swigert. Que no hubiera pérdidas humanas fue casi un milagro, teniendo en cuenta que los tripulantes se quedaron sin oxígeno en la nave donde viajaban. Solo ese logro fue motivo de alegría para la agencia espacial estadounidense, que incluso calificó la misión como un “fracaso exitoso”.
Sin Luna y sin oxígeno
La misión Apolo 13 despegó del Centro Espacial Kennedy el 11 de abril de 1970 a lomos del potente cohete Saturno V. Dentro de la nave, tres astronautas cuya misión era alunizar por tercera vez en la historia de la humanidad y explorar la región de Fra Mauro en la Luna. Una misión que parecía rutinaria después de los éxitos de las anteriores, pero todo se torció y casi tuvo consecuencias fatales.
La tranquilidad y el aburrimiento de la sala de control duró poco tiempo, porque un cortocircuito provocó una explosión en un tanque de oxígeno del módulo de servicio y la caída del sistema de energía eléctrica. En ese momento, Swigert pronunció una de las frases más populares de la historia, que el cine también modificó a su conveniencia. En definitiva, comunicaron a Houston que tenían un problema. Y no menor.
No había oxígeno para los tripulantes y se buscó una solución in extremis para que ninguno muriese en el intento de volver a pisar la Luna: la utilización del módulo lunar. Este no estaba diseñado para actuar como salvavidas de los astronautas, sino que su misión era posarse sobre nuestro satélite. Pero no había otra opción.
Finalmente, el módulo cayó al Pacífico el 17 de abril, cinco días, 22 horas y 54 minutos después del lanzamiento del cohete Saturno V desde la plataforma 39A del centro espacial Kennedy de Cabo Cañaveral. Cerrando así una de las misiones más complicadas de la NASA, un evento que siguieron millones de personas en todo el mundo y una prueba de que todas las misiones espaciales no siempre salen como están previstas.