Japón quiere controlar la especulación en cartas Pokémon y algunas tiendas ya han tomado una decisión: hacer un test a los compradores
El universo de las cartas Pokémon sigue generando polémicas a su alrededor. A principios de año, el Pikachu Illustrator del influencer Logan Paul superó los 16 millones de dólares en una subasta, convirtiéndose en la carta más cara de la franquicia jamás vendida. Hace solo unas semanas, la cosa se puso más turbia. La Policía desarticuló en Marbella una banda que utilizaba la compra de estos cromos como vía para blanquear dinero procedente del narcotráfico.
Ambas noticias, aunque diferentes, apuntan a una misma realidad: las cartas de este popular videojuego han dejado de ser un simple entretenimiento para niños y jóvenes, y se han convertido en activos de alto valor económico. Todo esto, dentro de un mercado cada vez más especulativo en el que la compra-venta de Pikachus, Charmanders y Bulbasaurs de papel puede mover enormes cantidades de dinero.
En Japón, donde estas cartas encuentran el origen de su popularidad, este fenómeno está siendo un problema, ya que el coleccionismo se ha expandido a niveles nunca antes vistos. Allí, son muchos los que están preocupados por intentar controlar la especulación y pararle los pies a unos de los principales responsables de este auge: los conocidos como scalpers.
En el mundo del coleccionismo de cartas, los scalpers son personas o grupos que compran grandes cantidades de productos en cuanto salen al mercado con el objetivo de revenderlos después a un precio mucho más alto. Estos no están interesados en el universo Pokémon ni en ninguna otra marca, sino que lo único que buscan es lucrarse de los coleccionistas que son fans.
Intentar pararle los pies a los especuladores
¿Hay alguna opción de frenar esta actividad? La respuesta no es sencilla, pero una tienda de Japón ya ha puesto en marcha una primera iniciativa. Hablamos de la cadena de establecimientos nipona Bic Camera, que ha decidido imponer una norma para poder comprar cartas Pokémon en su tienda: el cliente debe ser seguidor de este universo y conocer cómo funciona.
La noticia salió a la luz hace unos días a través de un mensaje en X, donde un usuario compartió que el Bic Camera de Ikebukuro, un barrio de Tokio, estaba obligando a sus clientes a responder un cuestionario sobre el juego si querían comprar una caja de cartas. “15 preguntas básicas sobre el universo Pokémon que hay que acertar para poder comprar cartas”, detalló en el mensaje.
De momento, no ha trascendido si otros establecimientos parecidos también han implementado este pequeño examen, ni si realmente funcionará a largo plazo para frenar la especulación y asegurar que las cartas lleguen a verdaderos aficionados en lugar de acabar en manos de revendedores. Solo el tiempo dirá.