Marruecos destapa un gigantesco mosasaurio que obliga a replantear los océanos antes de la extinción de los dinosaurios
Resulta más fácil entender a un mosasaurio cuando se piensa en los grandes depredadores actuales del mar. Estos reptiles marinos dominaron los océanos durante el final de la era de los dinosaurios y ocuparon una posición parecida a la que hoy tienen las orcas como cazadoras principales. Para hacerse una idea de su tamaño, algunos ejemplares podían rivalizar con un autobús y superar con claridad la longitud de muchos tiburones blancos.
Su velocidad probablemente se acercaba más a la de los grandes atunes o a la de ciertos cetáceos que a la de los cocodrilos modernos, pese a que estaban emparentados de forma lejana con los lagartos. En cuanto al peligro que representaban, reunían la potencia de un gran tiburón y la agilidad de un depredador adaptado a perseguir presas en mar abierto, una combinación que los convirtió en uno de los cazadores más eficaces de su tiempo.
Un estudio describió a Pluridens imelaki en Marruecos
Un estudio publicado en la revista Diversity describe una nueva especie de mosasaurio gigante hallada en Marruecos. Bautizada como Pluridens imelaki, vivió hace unos 66 millones de años y ha llamado la atención de los investigadores porque presenta rasgos muy distintos a los que se asociaban habitualmente con los grandes depredadores marinos del final del Cretácico.
La relevancia del hallazgo también está ligada al lugar donde apareció. Los depósitos fosfatados marroquíes figuran entre los enclaves más ricos del mundo para estudiar los ecosistemas marinos de aquel periodo, ya que han proporcionado durante décadas restos de peces, tiburones, tortugas y reptiles marinos.
Los especialistas consideran que estos sedimentos ofrecen una ventana excepcional para reconstruir los océanos que existían poco antes de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios.
Los fosfatos marroquíes conservaron una fauna marina excepcional
La investigación estuvo dirigida por Nicholas R. Longrich, de la Universidad de Bath, y por Nour-Eddine Jalil, vinculado al Museo Nacional de Historia Natural de París, al Museo de Historia Natural de Marrakech y a la Universidad Cadi Ayyad.
Los autores escribieron que “las capas de fosfato del Maastrichtiano tardío de Marruecos albergan el conjunto más diverso de mosasáuridos conocido”. El trabajo se centró en fósiles recuperados en Sidi Chennane, dentro de la cuenca de Ouled Abdoun, una región famosa por la abundancia de restos marinos del Cretácico superior.
El ejemplar conservado incluye un cráneo casi completo de aproximadamente 1,25 metros de longitud junto a sus mandíbulas y varios dientes. A partir de esas piezas, los investigadores calcularon que el animal podía superar los nueve metros de largo.
Esa cifra lo sitúa entre los mayores representantes conocidos de los Halisaurinae, una subfamilia de mosasaurios que dominó los mares durante los últimos 25 millones de años del Cretácico. Su tamaño lo colocaba cerca de otros grandes cazadores marinos de su época, aunque su aspecto reveló una estrategia muy diferente.
Las mandíbulas largas y estrechas de Pluridens imelaki estaban equipadas con cerca de 25 dientes relativamente pequeños. En lugar de presentar una estructura preparada para despedazar grandes presas, el animal parecía especializado en capturar organismos rápidos y de cuerpo blando, como peces o cefalópodos.
Longrich explicó que “este mosasaurio no era un simple gigante que devoraba cualquier cosa”. Esa configuración anatómica ha llevado a los paleontólogos a replantearse algunas ideas sobre el reparto de nichos ecológicos entre los grandes reptiles marinos.
Pluridens imelaki apareció solo en un ejemplar conocido
Otro detalle llamativo es su rareza. Los investigadores señalaron que el nuevo mosasaurio solo está documentado por un ejemplar pese a las décadas de excavaciones realizadas en la zona y a los cientos de restos de mosasaurios recuperados. Jalil indicó que “es probable que haya sido un migrador o un individuo aislado”. Esa escasez sugiere que algunas especies podían ser muy poco frecuentes incluso dentro de ecosistemas extremadamente ricos en depredadores.
Las conclusiones del estudio también cuestionan la hipótesis que defendía un declive generalizado de los grandes reptiles marinos justo antes del impacto del asteroide. La presencia de una especie tan especializada apunta a que estos animales seguían evolucionando y diversificándose en los últimos momentos del Cretácico. Los autores consideran que los océanos del norte de África mantenían una gran variedad de formas de vida y que los mosasaurios continuaban adaptándose a distintas formas de alimentación.
El descubrimiento se produjo en los yacimientos de Sidi Chennane y los restos permanecen bajo conservación en el Museo de Historia Natural de Marrakech. Además de ampliar el catálogo de especies conocidas, Pluridens imelaki aporta información sobre el funcionamiento de las cadenas alimentarias prehistóricas y sobre la diversidad que existía en los mares poco antes de una de las mayores crisis biológicas de la historia de la Tierra.