¿Por qué estas aves gritan tanto durante el sexo? La respuesta podría cambiar lo que se sabe sobre los roles de género
Una estrategia reproductiva poco conocida ha cambiado la forma en que se entiende la fidelidad en ciertas aves europeas. El acentor común ha mostrado un comportamiento en el que la hembra utiliza relaciones paralelas para obtener más alimento, lo que altera la idea tradicional de pareja estable.
Esta conducta implica llamadas durante el apareamiento con otros machos, una señal que provoca la reacción inmediata del compañero principal y modifica la dinámica dentro del territorio que comparten.
Las llamadas durante el apareamiento hacen volver al compañero principal
Ese patrón se ha analizado en el pódcast The Weirdest Thing I Learned This Week, según el cual el profesor de biología Nathan Lents explica que la hembra busca asegurar recursos y no solo reproducirse. Lents describe que la llamada que emite durante el apareamiento con un macho secundario sirve para atraer al principal, que regresa al nido, expulsa al rival y se aparea de nuevo con ella, además de aportar alimento.
La conducta reproductiva de la hembra ha llevado a replantear interpretaciones anteriores sobre estas aves. Durante décadas, muchos estudios atribuían sus llamadas a una respuesta pasiva ante la competencia entre machos. Sin embargo, la investigación posterior ha mostrado que las hembras actúan con un objetivo propio al relacionarse con varios compañeros. Cuando el macho principal permanece fuera durante demasiado tiempo, la hembra se aparea con otro y emite la llamada que provoca su regreso.
Ese regreso implica una reacción en cadena. El macho principal expulsa al competidor, copula con la hembra para sustituir el esperma previo y aporta alimento al nido, un recurso que podría haber destinado a otra pareja. A su vez, cuanto más intensas son las llamadas durante esos encuentros paralelos, mayor es la cantidad de alimento que recibe la hembra. De ese modo, el comportamiento responde a una estrategia que asegura recursos y diversidad genética sin romper la relación estable dentro del territorio.
El acentor común presenta un plumaje pensado para ocultarse
El acentor común es un ave pequeña, de tamaño similar al petirrojo, que alcanza entre 13 y 14,5 centímetros de longitud. Presenta un dorso marrón con marcas oscuras que recuerdan al gorrión común, aunque su aspecto discreto responde a una función de camuflaje frente a depredadores. El vientre mantiene tonos pardos y el pico es fino y puntiagudo. Los adultos muestran una cabeza gris apagada, mientras que los ejemplares jóvenes tienen un plumaje más suelto y con mayor presencia de marcas.
Esta especie se distribuye por buena parte de Europa templada y llega hasta zonas de Rusia asiática, además de haberse establecido con éxito en Nueva Zelanda tras su introducción. Se trata del miembro más extendido de la familia de los acentores, un grupo que en su mayoría habita áreas montañosas. A lo largo del tiempo ha recibido varios nombres en inglés, como hedge sparrow o hedge warbler, términos hoy en desuso pero que reflejan su presencia habitual en setos y zonas arbustivas.
El canto y el movimiento de las alas ayudan a reconocerlo
El sonido del acentor común delata su presencia incluso cuando permanece oculto. Su llamada principal consiste en un tseep agudo y repetido, acompañado de un trino breve y débil. A su vez, el canto se percibe como una secuencia rápida y ligera, con un tono que recuerda a un tintineo suave. Esa combinación sonora contrasta con su apariencia discreta y permite identificarlo en entornos donde pasa desapercibido a simple vista.
En situaciones de disputa territorial o competencia por el apareamiento, el acentor común mueve las alas con rapidez en gestos repetidos. Este comportamiento ha dado lugar al apodo de shufflewing, que describe ese movimiento característico. A diferencia de otras aves pequeñas de color marrón en Europa, este rasgo facilita distinguirlo cuando interactúa con otros individuos o defiende su espacio frente a rivales.
La clasificación científica de la especie se remonta al trabajo del naturalista sueco Carl Linnaeus, que en 1758 la describió con el nombre Motacilla modularis en su Systema Naturae. El término modularis procede del latín y alude a la capacidad de cantar. Más adelante, en 1816, el ornitólogo francés Louis Pierre Vieillot la situó en el género Prunella, denominación que se mantiene en la actualidad dentro de la taxonomía.