Estados Unidos impulsa la vuelta del antílope azul extinguido por caza y abre el debate sobre la desextinción
El debate no gira solo en torno a si una especie puede volver, sino a quién decide que debe hacerlo y con qué consecuencias. La resurrección de especies obliga a fijar criterios sobre el uso de recursos, la intervención humana en ecosistemas y el sentido de recuperar animales que desaparecieron por causas humanas o naturales.
En ese terreno surgen límites éticos claros, como el riesgo de alterar hábitats actuales o desplazar especies vivas que hoy ocupan ese espacio. También aparece una cuestión de responsabilidad, porque recuperar una especie implica garantizar su supervivencia en un entorno que ya no es el mismo. Este marco condiciona cualquier intento de devolver animales extintos y se centra en el caso del antílope azul.
Colossal Biosciences impulsa la vuelta del antílope azul
La estadounidense Colossal Biosciences impulsa un proyecto para recuperar al antílope azul mediante edición genética y lo integra en su programa de desextinción con objetivos de conservación. La empresa, fundada en 2021, trabaja en la reconstrucción genética de especies desaparecidas y ha incorporado este antílope a una lista que ya incluía al mamut lanudo, el dodo o el tigre de Tasmania.
El plan parte de muestras conservadas y busca generar embriones a partir de material genético reconstruido, con la intención de reintroducir la especie en su entorno original si el proceso llega a completarse.
La compañía ha construido su actividad en torno a la llamada desextinción, un campo que plantea recuperar especies mediante técnicas de edición genética. Sus anuncios se presentan como proyectos a largo plazo y han generado un gran debate en la comunidad científica.
Desde su sede en Estados Unidos, el equipo ha ido ampliando su catálogo con animales de alto valor simbólico y biológico, lo que sitúa cada nuevo proyecto bajo un fuerte escrutinio público y científico. La inclusión del antílope azul amplía ese alcance hacia los bóvidos, un grupo con características reproductivas distintas a las de otras especies ya estudiadas.
El antílope azul desapareció en el siglo XVIII en África
El antílope azul desapareció a finales del siglo XVIII en el sur de África tras la presión de la caza y la expansión colonial. Los registros sitúan su última observación en 1799 y lo describen como un animal de pelaje azul plateado y cuernos curvados que alcanzaban más de medio metro. Su hábitat se redujo hasta desaparecer y hoy solo quedan menos de una docena de ejemplares conservados en museos. Esa desaparición lo convirtió en el primer gran mamífero africano extinguido por acción humana en la historia documentada.
Michael Hofreiter, profesor de Genómica Adaptativa Evolutiva en la Universidad de Potsdam, explicó que “nuestro trabajo genómico inicial con ejemplares de antílope azul demostró que se podía recuperar ADN viable de esta especie extinta”. Ese material permitió situar al animal dentro de su contexto evolutivo y abrir la puerta a su reconstrucción genética.
El proceso continúa con técnicas más avanzadas, ya que los investigadores trabajan con células del antílope ruano para introducir variantes del ADN del antílope azul y generar estructuras compatibles con el desarrollo embrionario.
Los avances técnicos abren nuevas opciones en la conservación animal
Ese trabajo técnico incluye la reconstrucción de un genoma de alta cobertura y el uso de células madre pluripotentes inducidas, conocidas como iPSC. Estas células permiten modificar el material genético y acercarlo al del animal desaparecido. El uso del antílope ruano responde a su cercanía genética, lo que facilita el proceso de edición. Ben Lamm, director ejecutivo de la empresa, señaló en Reuters que el proyecto lleva dos años en marcha y afirmó que “los humanos hicimos esto y vamos a arreglar un error del hombre”.
La iniciativa se suma a una lista creciente de especies que la empresa busca recuperar, como el lobo terrible o el uro. El antílope azul se convierte en la sexta especie del programa y la primera dentro del grupo de los antílopes. Su elección responde tanto a su historia como a su posición dentro de los bóvidos, que abre nuevas líneas de trabajo en reproducción y desarrollo.
El desarrollo técnico también incluye avances en la obtención de óvulos de especies vivas. El equipo ha diseñado herramientas de ultrasonido y métodos hormonales que permiten extraer óvulos de forma menos invasiva en antílopes como el ruano o el orix de cuerno en cimitarra. Matt James explicó que “antes era casi imposible poder tomar oocitos viables de especies salvajes de bóvidos”. Estas técnicas amplían la capacidad de trabajar con especies en riesgo y permiten escalar los proyectos de conservación.
Beth Shapiro, jefa científica de la empresa, señaló que “los antílopes africanos han quedado atrás en las prioridades de la conservación”. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, 29 de las cerca de 90 especies de antílopes están amenazadas. La compañía plantea que las herramientas desarrolladas en este proyecto podrían aplicarse a esas especies. El objetivo final incluye restaurar hábitats en Sudáfrica y evaluar una posible reintroducción del antílope azul en el renosterveld, uno de los ecosistemas más en peligro del mundo, si el proceso llega a completarse.