No creyó en la teoría de la evolución de su propio marido, pero fue fundamental en la vida de Charles Darwin: la vida de Emma Wedgwood
El 2 de mayo de 1808, es decir hace 218 años, nació Emma Wedgwood, un nombre que nos puede sonar de poco, pero que tuvo especial relevancia en la vida de una de las figuras más relevantes de la biología como fue Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución biológica en su obra ‘El origen de las especies’. Emma se casó con su primo en 1839 y pasó a ser Emma Darwin, pero su vida fue más que la de esposa y madre, siendo vital para que el biólogo desarrollara su carrera, todo ello a pesar de las diferencias claves de creencias que tenían dentro del matrimonio.
Recibió una educación liberal y clases de piano de Chopin
Emma Wedgwood vino al mundo el 2 de mayo de 1808 en Maer, Reino Unido, como la séptima hija de una familia de clase acomodada, en parte por la fortuna que había amasado Josiah Wedgwood, su abuelo y también de Charles Darwin, en la industria de la cerámica, con una marca que sigue existiendo e incluso está expuesta en museos.
La joven creció en un hogar de ambiente intelectual y liberal en el que desarrolló un talento natural para la música, alimentado por sus padres, y que durante un largo viaje por Europa llegó incluso a recibir clases de piano de Frédéric Chopin en París. Sin embargo, fue también cultivada en literatura, gracias a una amplia biblioteca bien provista en la casa familiar, lo que la llevó a tener también conocimientos de historia y política. El padre de Emma apoyó a Charles Darwin y le acompañó en el viaje del ‘Beagle’ durante cinco años, entre diciembre de 1831 y octubre de 1836, y en casa se recibía con emoción, orgullo y admiración todo lo que hacía el joven y que se conocía a través de cartas que se leían en voz alta, aunque también se preocupaban por los constantes problemas de salud que Darwin comenzó a sentir durante el viaje y que le perseguirían durante el resto de su vida.
En enero de 1839 fue cuando Charles Darwin y Emma Wedgwood se casaron, después de una larga reflexión por parte del biólogo, que tenía fuertes dudas sobre si casarse o seguir una vida de soltero con más libertades. Emma había rechazado previamente varios pretendientes por cuidar de su madre y hermanas enfermas, y llegó a los 31 años a ser esposa del padre de la teoría de la evolución.
Emma fue vital en la vida de Darwin por sus problemas de salud
En septiembre de 1842 fue cuando el matrimonio dejó Londres y se trasladó a una casa de campo llamada Down House en un pequeño pueblo de Kent, a 25 kilómetros al sur de la capital, siendo un lugar tranquilo para mejorar la salud que ya entonces era delicada de Darwin.
Se cree que podría haber sufrido la enfermedad de Chagas tras haber viajado a Sudamérica y por eso necesitaba un espacio más alejado de la ciudad, pero que debido a sus síntomas le hacía complicado por algunos períodos llevar a cabo su trabajo. Es por ello por lo que Emma Darwin fue la que le leía la correspondencia, revisaba las pruebas de sus libros, escribía cartas e incluso tocó el piano en sesiones específicas para calmar al científico, entretenerlo y también los unía. El matrimonio llegó a tener una familia numerosa, con diez hijos de los que siete sobrevivieron a la edad adulta.
Fue escéptica sobre la teoría de la evolución
Emma Darwin fue una persona profundamente religiosa, tanto en privado como en público. De hecho, era conocida en toda la parroquia por ayudar a quien lo necesitaba y repartía raciones de comida a hambrientos, unos detalles de su vida que se conocieron a través de un diario que escribió desde los 16 años hasta su muerte. También se dedicaba a leer la Biblia a sus hijos todos los días.
Charles Darwin, por su parte, había estudiado para clérigo, pero fue perdiendo la fe a lo largo de su vida, especialmente con el fallecimiento de su hija Annie por tuberculosis. Llegó a establecer que el cristianismo presentaba una “historia falsa del mundo y que se oponía al pensamiento racional”.
Emma, gracias a su diario, se sabe que sufrió por el agnosticismo de su marido, al igual que él, que sabía que sus ideas revolucionarias era también una especie de afrenta a la sensibilidad de su esposa, y esta se considera la razón por la que dudó y retrasó el publicar la teoría de la evolución, aunque fue fundamental en el papel de cuidadora y colaboradora: “Ha sido mi sabia consejera y cuidadora alegre a lo largo de la vida, y sin ella hubiera sido durante un período muy largo un miserable periodo de mala salud”, escribió en su autobiografía. Charles fallecería de un ataque al corazón el 19 de abril de 1882 a los 73 años, ella le sobreviviría 14 años al morir en 1896, viendo el reconocimiento que llegó a tener su esposo después de muerto.