¿Puede el plan millonario de Catalunya salvar el marisco del delta del Ebro ante la presión climática?

Una subida lenta del nivel del mar ya altera el equilibrio del delta del Ebro y cambia cómo se comporta el agua en sus bahías. Este espacio reúne una de las mayores concentraciones de especies en Catalunya, con ecosistemas que dependen de la salinidad y de la temperatura para mantener su funcionamiento.

El delta del Ebro está en riesgo por distintos motivos que actúan al mismo tiempo, desde la presión climática hasta la regresión de la costa o la variación en las condiciones del agua. Esa riqueza biológica que lo define también lo hace vulnerable, porque cualquier cambio en esas variables repercute en los hábitats y en las actividades que dependen de ellos, incluida la acuicultura.

La Generalitat impulsa un plan para transformar la acuicultura

El plan de la Generalitat hasta 2029 busca transformar el cultivo de mejillón y ostra en el delta del Ebro mediante descarbonización, modernización energética y adaptación al cambio climático. El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación ha presentado esta iniciativa con el objetivo de responder a los retos ambientales y energéticos que afectan al sector.

Òscar Ordeig, conseller de Pesca de la Generalitat, impulsó el proyecto coincidiendo con la campaña del mejillón de 2026. El programa plantea cambiar el modelo productivo para que pueda mantenerse en un contexto cada vez más exigente.

La sustitución de motores de combustión en las embarcaciones auxiliares marca uno de los cambios más claros. Estos motores generan más de 215 toneladas anuales de CO2, una cifra que condiciona tanto el impacto ambiental como el coste energético.

El plan plantea introducir sistemas eléctricos y desplegar puntos de recarga en zonas como la Petita Venècia o la Illa de Mar. Esa transformación modifica la operativa diaria, porque reduce el consumo de combustible y ajusta el uso de energía a un sistema distinto.

La instalación de placas solares en las infraestructuras del sector abre otro frente de cambio. En 35 almacenes situados en la Petita Venècia se retirarán cubiertas para colocar sistemas fotovoltaicos que cubran una parte del consumo, estimado en unos 165.000 kWh al año.

Las plataformas acuícolas también incorporarán estos sistemas, con el objetivo de reemplazar generadores alimentados por combustibles fósiles. Esa producción energética propia permite reducir costes y ajustar la actividad a un modelo menos dependiente del exterior.

La actividad genera millones y depende del estado del entorno

El aumento de la temperatura del agua ya está afectando a la producción de mejillones y ostras. Las condiciones en las bahías cambian y obligan a modificar calendarios y técnicas de cultivo para evitar pérdidas. El plan introduce medidas como la captación de semilla en zonas más frías fuera de las bahías y refuerza los controles sanitarios para reducir la mortalidad. Aun así, el comportamiento del clima sigue marcando el límite de estas actuaciones, porque el entorno condiciona directamente el resultado.

La relevancia económica del sector explica la urgencia de estas medidas. En el delta del Ebro hay 197 mejilloneros en activo y 167 plataformas de cultivo, con 90 en la bahía de Els Alfacs y 77 en la del Fangar. La producción anual supera las 2.900 toneladas y genera unos ingresos cercanos a los siete millones de euros en primera venta. Esta actividad depende de la calidad ambiental del entorno y está ligada a espacios protegidos como el Parque Natural y la Red Natura 2000.

La financiación del plan combina recursos públicos y fondos europeos. El 30% procede de aportaciones públicas y el 70% restante llega desde Europa, con una dotación inicial de cinco millones de euros. Además, se contemplan ayudas directas de 30.000 euros anuales hasta 2028 para la Federació de Productors de Mol·luscs del Delta de l’Ebre. Estas aportaciones buscan facilitar la adaptación del sector a los cambios técnicos y energéticos que exige el nuevo modelo.

La creación de una organización de productores acuícolas forma parte de la estrategia para mejorar la comercialización. El objetivo es reforzar la marca Marisc Delta de l’Ebre y abrir nuevas vías como el turismo vinculado a la acuicultura. Esa estructura permite coordinar la producción y dar más fuerza al sector en el mercado, donde la competencia aumenta y obliga a diferenciar el producto.

El plan hasta 2029 se plantea como una transformación completa del sistema productivo. No se trata de ajustes aislados, sino de adaptar cada parte del proceso a las nuevas condiciones del entorno y de la energía. Ese cambio afecta a cómo se produce, cómo se gestiona la energía y cómo se organiza el sector, mientras cada variación en las aguas del delta condiciona la continuidad de la actividad.