Las pruebas de ADN vinculan una muerte de hace más de 50 años con el asesino en serie Ted Bundy

Raquel Sáez

29 de octubre de 2026 09:53 h

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Ted Bundy dejó un reguero de víctimas durante la década de setenta por todo Estados Unidos. El hombre secuestró, violó y asesinó a decenas de mujeres jóvenes, que respondían a un perfil inequívoco: blancas de entre 15 y 25 años, muchas de ellas universitarias. Se calcula que fueron decenas, pero se desconoce el número exacto de víctimas. El FBI solo pudo comprobar 36 asesinatos, por los que fue condenado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica en 1989.

Un listado incompleto, según el último anuncio de las autoridades estadounidenses. Ahora, los investigadores han logrado vincular el asesinato de Melissa Ann Smith, otra adolescente, con el asesino gracias a una muestra de ADN. “Con cada caso que se resuelva, ojalá podamos borrar de una vez por todas el recuerdo de Ted Bundy”, explicó el sargento del Condado de Utah, Mike Reynolds, en declaraciones recogidas por Associated Press (AP).

Cruce de restos de ADN

Los investigadores sospechaban que Melissa Ann Smith, de 17 años, podría ser otra víctima de Bundy. Según informó The Salt Lake Tribune en aquel entonces, ella estuvo en una pizzería y en un restaurante antes de desaparecer el 18 de octubre de 1974. Nadie supo de ella desde entonces. Nueve días después, su cuerpo fue hallado en el condado de Summit.

Pero, ¿por qué ha sido posible resolverlo ahora? Todo se reanudó gracias a la resolución de otro caso en Utah, el de Laura Aime. El laboratorio forense del estado adquirió en 2023 una nueva tecnología que permite extraer ADN de las muestras más pequeñas, degradadas por el paso del tiempo o con los restos de varias personas. 

Los investigadores examinaron los restos de ADN de Laura Aime y Melissa Ann Smith. También de Bundy, almacenados en Florida, donde fue condenado y finalmente ejecutado en silla eléctrica. Así, encontraron relación entre el asesino en serie y estas dos mujeres jóvenes.

“Este caso demuestra la importancia de preservar las pruebas”, explica la sheriff del condado de Salt Lake, Rosie Rivera, cuyo departamento también ha investigado homicidios vinculados a Bundy.

“Tenemos que resolver estos casos lo mejor que podamos”, valoró, aunque se tengan que reabrir heridas décadas después. “Nadie va a simplemente desentenderse y culpar de todo a Ted Bundy, aunque en muchos casos así ha sido. Aquí, en el estado de Utah, nos lo tomamos muy en serio”, remachó la responsable, en declaraciones recogidas por AP. 

La lista de víctimas de Bundy se amplía cincuenta años después, pero podría no ser la última. Las autoridades estadounidenses están trabajando para esclarecer la muerte de Nancy Wilcox, de 16 años y residente de Utah, ocurrida en 1974. Creen que ella también podría ser otra víctima del asesino en serie que, durante décadas, atemorizó al país. Intentarán confirmarlo también mediante pruebas de ADN.