Antes de que se publicaran sus míticos diarios, Sylvia Plath fue la primera en ganar un Pulitzer de forma póstuma
Hasta la fecha, decenas de artistas han sido premiados con un Pulitzer de forma póstuma. En 2019, un año después de su muerte, la organización reconoció a Aretha Franklin por su “contribución indeleble a la música”. Casi 40 años antes, en 1981, el primero en recibir este reconocimiento fue John Kennedy Toole, que ganó el premio de ficción gracias a su novela, publicada también póstumamente, Una conjura de necios.
Apenas un año después, en 1982, Sylvia Plath fue la primera mujer escritora en recibir este prestigioso galardón de forma póstuma. La poeta estadounidense se había suicidado casi 20 años antes, pero su obra estaba en plena expansión, y los Pulitzer decidieron reconocer su poesía recogida en Poemas completos (1981).
Juventud y muerte
Nacida en Boston, Plath mostró una gran capacidad para las letras al publicar su primer poema con tan solo ocho años. Pasó toda su adolescencia y juventud escribiendo diarios, textos poéticos y también prosa, demostrando un enorme talento que la llevó a convertirse en una de las voces más singulares de la literatura estadounidense del siglo XX.
Después de terminar el colegio, Sylvia empezó sus estudios universitarios en el Smith College. De aquella época son algunas de sus cartas más populares, recogidas en Cartas a mi madre, en las que la joven revelaba a su madre sus primeras experiencias tanto amorosas como en el plano de la amistad con otras chicas.
Gracias a las notas que consiguió en Smith, Plath obtuvo una beca Fulbright que le permitió ir a estudiar a la Universidad de Cambridge. Allí conoció al poeta inglés Ted Hughes, con quien se casó en 1956. En 1962, tras tener a su segundo hijo, Sylvia decidió separarse del escritor y se instaló en Londres con los niños. Tras publicar La campana de cristal un año después, la joven decidió quitarse la vida. Tenía 30 años.
Las publicaciones póstumas
Tras fallecer Sylvia, Hughes adquirió los derechos de explotación de toda su obra y se convirtió en el editor de lo que la que fue su esposa había escrito en vida. Ted supervisó y editó sus manuscritos y, en 1965, publicó el poemario Ariel, probablemente la obra poética más importante de Plath.
Son muchos los críticos que a lo largo de la historia han acusado a Hughes de manipular la obra de Sylvia. Entre los textos que editó se encontraban sus diarios, uno de los volúmenes literarios más relevantes de la obra de la escritora. El que fue su marido destruyó algunos de sus últimos escritos personales una vez ella se suicidó, y la primera edición de sus diarios, que se lanzó al poco de recibir el Pulitzer, llegó a librerías con muchas partes censuradas. Hoy, los Diarios completos de Sylvia Plath (en castellano editado por la Alba Editorial) tienen dos tercios más de material de los anteriormente publicados en Estados Unidos en 1982.