Vicente Amezaga Aresti, el 'jeltzale' que aprendió euskera con 17 años y creó escuelas para transmitir la cultura vasca
Vicente Amezaga Aresti (1901-1969) fue director general de Primera Enseñanza, dentro del Departamento de Justicia y Cultura del Gobierno de Euzkadi. Nacido en el seno de una familia con fuertes raíces en Getxo, fue bautizado con el nombre de Vicente de Paúl Laureano. Aprendió euskera a los 17 años. Tras estudiar Derecho en las universidades de Zaragoza, Valladolid y Oviedo, se desempeñó como juez municipal de su localidad natal desde 1931, ya proclamada la Segunda República, hasta 1935. Fue también profesor. Su carrera, sin embargo, estuvo centrada en la lengua que había aprendido al final de su adolescencia: compuso poemas en euskera, escribió libros y tradujo obras de varios idiomas, como el inglés, el francés, el italiano y el latín, entre otros.
Con carné del PNV, Amezaga, procedente de una familia con simpatías hacia el nacionalismo vasco, fue nombrado director general de Primera Enseñanza en noviembre de 1936. Al frente del Departamento de Justicia y Cultura, del que colgaba su puesto, estaba Jesús María de Leizaola. Desde ese cargo, señala el libro, Amezaga se centró en “la creación y organización de una red pública de escuelas vascas, de carácter confesional, que funcionasen como transmisoras de la cultura y lengua vasca”. En apenas medio año logró que se pusiesen en funcionamiento dos decenas de estas instituciones en Bizkaia, conocidas allí como Escuelas de Euzkadi. Amezaga se esforzó para que se impusiesen métodos de enseñanza novedosos, en los que no primase la mera memorización. Además, viendo que el número de profesores con conocimientos de euskera no alcanzaba, creó un colegio oficial dedicado a la enseñanza del idioma y centrado en el profesorado.
Con el avance de las tropas sublevadas en la Guerra Civil, Amezaga dirigió sus esfuerzos a la evacuación de niños vascos, encargándose de buscar a personas que los acompañasen y que se cerciorasen de que arribaban a su destino. Contrajo matrimonio en junio de 1937, apenas unos días antes de la caída de Bilbao, y al cabo de una semana se unió a un grupo de esos niños a los que ayudaba para poner él también rumbo al exilio. Pasó primero por Donibane Garazi, donde dirigió una colonia escolar. Leizaola, sin embargo, lo relevó de su cargo, lo que Amezaga se tomó como un castigo. Después pasó por París y Marsella y puso rumbo a América, aunque el viaje no fue sencillo y llegó a estar varios meses retenido en Senegal.
En el exilio americano —con etapas en Argentina, Uruguay y Venezuela—, siguió centrado en la difusión de la lengua y la cultura vasca. Fue profesor en diferentes instituciones, incluida la Universidad de Montevideo, y en 1943 se contó entre los fundadores del Instituto Americano de Estudios Vascos. También creó la Asociación Pro-Universidad Vasca, que, como reseña el libro, se proponía “dar a todos los vascos la oportunidad de adquirir un sólido conocimiento del ser vasco”. Su trabajo por el euskera le mereció el nombramiento como miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) en 1957. Falleció exiliado en Caracas en 1969, cuando contaba 68 años.
Sobre este blog
Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.
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