Los rollos carbonizados de Herculano llevan casi 2.000 años cerrados y los científicos pueden haber encontrado un atajo para leerlos
Los flujos que alcanzaron Herculano en el año 79 llevaron temperaturas capaces de carbonizar madera, alimentos y rollos de papiro mientras el Vesubio arrasaba la zona. Pompeya quedó sepultada principalmente bajo ceniza y sufrió después oleadas piroclásticas, pero Herculano, que muchas veces no recibe la misma atención, soportó materiales mucho más calientes que transformaron su biblioteca en cilindros negros y quebradizos. La devastación tuvo una consecuencia extraordinaria para la arqueología, ya que aquellos depósitos volcánicos sellaron edificios, objetos, cuerpos y textos durante casi dos milenios.
Un estudio publicado en PLOS One ha comprobado que el plomo presente en algunas tintas puede facilitar la lectura de esos documentos carbonizados mediante rayos X. Douglas Seiler, voluntario de investigación de la Universidad de California en Berkeley y autor principal del trabajo, participó en la fabricación de réplicas modernas para comprobar hasta qué punto el metal permite distinguir las letras después de someter el papiro a altas temperaturas.
El equipo reprodujo las condiciones sufridas durante la erupción
La Villa de los Papiros conserva el legado de una biblioteca cuyos rollos sobrevivieron convertidos en piezas tan frágiles que abrirlas como sería habitual puede destruirlas. Alrededor de 1.800 rollos y fragmentos procedentes de Herculano se conservan en colecciones de Italia, Francia y Reino Unido, mientras más de 600 permanecen cerrados. El problema nace de su propia composición, porque buena parte de la tinta antigua estaba fabricada con hollín y el papiro también acabó convertido en carbono.
La reproducción de aquel problema llevó al equipo a comprar papiro egipcio, preparar tinta de carbono con distintas concentraciones de nitrato de plomo y fabricar nuevos rollos. Amigos de Seiler escribieron pasajes procedentes de la Biblia, películas de Alfred Hitchcock, Star Wars y la serie The Outer Limits. Después, los investigadores enrollaron las hojas y las calentaron dentro de un horno con muy poco oxígeno hasta obtener piezas negras y quebradizas parecidas a los papiros arqueológicos.
Las réplicas llegaron después al National Institute of Standards and Technology de Gaithersburg, en Maryland, donde fueron examinadas mediante tomografía de rayos X y técnicas de desenrollado virtual. Los investigadores pudieron reconstruir los rollos y recuperar escritura legible con las distintas concentraciones ensayadas.
Seiler contó a la Universidad de California en Berkeley que “si miras las imágenes, las letras se iluminan como un árbol de Navidad”. Incluso cantidades reducidas del metal continuaron siendo detectables después de la carbonización.
Un cribado previo puede priorizar los análisis más costosos
La presencia de plomo en las tintas de Herculano contaba ya con antecedentes antes de que este experimento reprodujera las condiciones sufridas por los papiros. Brent Seales, profesor de Informática de la Universidad de Kentucky y cocreador del Vesuvius Challenge, detectó tinta metálica en un rollo en 2009, mientras un estudio de 2016 encontró plomo en otros dos fragmentos. Seales indicó a CNN que las formulaciones presentan grandes variaciones y que las bajas concentraciones apuntan a incorporaciones accidentales en lugar de un ingrediente habitual.
Los rollos que carecen de metales siguen pudiendo estudiarse mediante inteligencia artificial, aunque distinguir el hollín de la superficie carbonizada exige imágenes de gran detalle y un análisis más complejo. Seales señaló a CNN que “los rollos con metal en la tinta son algo más fáciles de leer mediante desenrollado virtual”. El Vesuvius Challenge, creado en 2023, ya ha impulsado la lectura de un rollo completo y de pasajes pertenecientes a otros ejemplares mediante técnicas computacionales.
Una primera revisión mediante fluorescencia de rayos X podría determinar ahora cuáles de los rollos cerrados contienen plomo antes de destinar recursos a tomografías de alta resolución. Seiler señaló a CNN que cada comprobación podría realizarse en cuestión de minutos, aunque todavía falta examinar sistemáticamente la colección para conocer la proporción de ejemplares con ese metal.
Ese cribado permitiría reservar los análisis más costosos para los papiros con mayores posibilidades de ofrecer escritura distinguible sin tener que abrir físicamente unos documentos que llevan casi dos milenios cerrados.