Rosalía y su puesta en escena para ‘Berghain’: una propuesta que recuerda a ‘El Aquelarre’ de Goya
Lux no ha dejado indiferente a nadie. La portada fue lo primero que sorprendió, con una imagen en la que se veía a Rosalía vestida de blanco, con una camiseta ajustada que emula una camisa de fuerza y un velo, los labios pintados de dorado, un cielo azul. Una composición que evoca a una divinidad. A lo celestial. Un aviso a navegantes de lo que estaba por venir.
Después, se publicaron (y se filtraron) las canciones de su cuarto disco: muchas colaboraciones, temas inspirados en santas de todo el mundo, una decena de idiomas y muchos estilos fusionados, porque mezcla ópera, electrónica y flamenco, entre otros.
Y la última sorpresa ha llegado con la puesta en escena escogida por Rosalía para el Lux Tour. En su primer concierto en Lyon, la artista catalana cambió de registro en varias ocasiones: salió vestida de bailarina clásica, se puso una especie de capa blanca para interpretar Mio Cristo Piange Diamanti, cantó desde dentro de un cuadro como si fuera una obra de arte y hasta recuperó el espíritu de El Aquelarre de Goya.
Imaginario de Goya
Rosalía sorprendió con la puesta en escena de Berghain, su primer single y el tema escogido para su actuación en los Premios Brit, los galardones que otorga anualmente la Industria Fonográfica Británica. Para la canción, la artista catalana cambió el color blanco de la mayoría de sus atuendos por el negro. Mismo tono que lucieron sus bailarines.
Todos ellos rodeaban de cerca a la cantante española, que sobresalía en la escena, y no solo por su interpretación musical. Rosalía portaba una especie de cuernos con plumaje en su cabeza, en una estampa que a muchos les ha transportado a El aquelarre, el icónico cuadro pintado por Francisco de Goya.
Goya retrató en esta pequeña pintura un ritual de brujería. En el centro, muestra al diablo en forma de macho cabrío y tocado con unas hojas de vid que aluden a la iconografía de Baco. Le rodean un grupo de brujas. En uno de sus lados, una mujer le ofrece a un recién nacido al tiempo que una anciana tiende en sus brazos a un niño esquelético.
Desde la Fundación Goya, señalan que el punto de partida para este cuadro de Goya seguramente fuese la lectura del texto con anotaciones humorísticas que Leandro Fernández de Moratín hizo en 1812 sobre el Auto de Fe de Logroño (1610), donde se narra cómo dos mujeres envenenaron a sus hijos para satisfacer la petición del demonio.
El parecido de ambas escenas no ha pasado desapercibido para los seguidores de Rosalía, que asistieron a un concierto donde no faltaron las canciones de Lux, los éxitos de Motomami y una puesta en escena cargada de referencias artísticas. Y aún quedan más de cuarenta espectáculos por delante.