Las salas de cine más antiguas a las que todavía puedes asistir

Alberto Gómez

29 de mayo de 2025 17:11 h

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Muchas salas antiguas, que exhibían películas como antaño, se han ido cerrando ante el inevitable paso del tiempo y la irrupción, sobre todo, de multisalas con condiciones de imagen, sonido o adaptabilidad más propias de un público que acude poco a, por ejemplos, recintos con una única sala.

Pero todavía quedan unos pocos cines donde uno puede recordar cómo era ver una película hace no tanto tiempo. Y, además de Madrid o Barcelona, hay otros grandes y dignos ejemplos.

Alfonsetti (Betanzos)

La localidad situada en la provincia de A Coruña acoge una pantalla que existe antes incluso que el propio cine, ya que es de 1882 cuando todavía los hermanos Lumiére no habían obrado su invento. 

Doré (Madrid)

La capital vio inaugurada esta sala en 1912 y hoy alberga la Filmoteca Española en la madrileña calle de Santa Isabel.

San Andrés (Córdoba)

Los calores de la ciudad andaluza hicieron que el cine de verano más antiguo de la península abriera sus puertas en 1935 con el fin de acercar el séptimo arte a los vecinos del barrio, con un precio popular y, lógicamente, con una temperatura más agradecida que bajo techo.

Ideal (Madrid)

En 1916, casi cuatro años después de la apertura del cine Doré, abrió por primera vez sus puertas otra de las salas de cine más antiguas de España. Hoy es uno de esos recintos donde disfrutar de las películas en versión original subtitulada.

Bosque (Barcelona)

Hoy funciona como multisalas pero en 1905 era una sola que se inauguró con una ópera, un año antes de que el cinematógrafo comenzase a funcionar.

Palacio de la Prensa (Madrid)

Tras los Doré y los de Callao, llegó el turno de la construcción de otro cine emblemático de la capital, el Palacio de la Prensa, inaugurado en 1930 y que resiste al envite de las modernas multisalas.

Prado y Retiro (Sitges)

Única población catalana con dos salas centenarias, ambas siguen en pie porque, entre otras razones, acogen cada año el Festival de Cine Fantástico. Prado nació como casino y en Retiro se exhiben películas en versión original.