Fue en el año 2000 cuando, por vez primera, los Premios Goya se celebraban en Barcelona, ciudad que volverá a ver y escuchar en 2026 cómo nuestros mejores cineastas recogen sus merecidas estatuillas.
En aquella ocasión, la película de Pedro Almodóvar Todo sobre mi madre sería la gran triunfadora, alzándose con los galardones, a mejor película, mejor director, mejor actriz y mejor música, entre otros.
Sin embargo, lo que nadie podía imaginar que durante esa gala es que el propio Almodóvar animase al público asistente a que le cantase ‘cumpleaños feliz’ al entonces príncipe Felipe, que asistía atónito a una de las mejores anécdotas de toda la historia de los premios. Don Felipe, que cumplía 32 años, se levantó y dio las gracias. Aunque nunca más ha asistido a la gala.
El evento, celebrado en el Auditori de la capital catalana, fue presentado por Antonia San Juan, que precisamente estaba nominada como mejor actriz revelación por su papel en la película de Almodóvar… aunque no se alzó con el premio. Entre los asistentes también cabe recordar a Mariano Rajoy, Miguel Gila o Joan Clos, por entonces alcalde de la ciudad anfitriona.
Pesos pesados
Aquella noche también es recordada por el premio a mejor guion a Rafael Azcona que no recogió, una vez más, ya que Azcona era poco amigo de los reconocimientos en público. Por su parte, Sílvia Munt y Juana Macías se hacían con sendos premios por sus cortometrajes.
Curiosamente el actor Carlos Pérez-Nóvoa lograba llevarse el premio Goya al mejor actor revelación… con 59 años. Francisco Rabal, Juan Diego y Cecilia Roth también se impusieron en sus categorías, por lo que fue una noche de premios para veteranos pesos pesados de la interpretación.
En cambio, dos de los actores que más premios de la cinematografía española han recibido, Luis Tosar y Eduard Fernández, se fueron de vacío a pesar de sus grandes interpretaciones en Flores de otro mundo y Los lobos de Washington, respectivamente.