El yacimiento del Alto Egipto que arroja un tesoro sin precedentes en forma de fragmentos de cerámica

Las ostracas quizás sean de las piezas más preciadas por los arqueólogos. Se trata de fragmentos de cerámica, conchas o piedra utilizados en la antigüedad para escribir, dibujar o realizar votaciones. Una técnica a la que recurrían las distintas civilizaciones y que revelan valiosa información sobre la organización y las actividades diarias. 

Ahora, una misión arqueológica conjunta de la Universidad de Tubinga y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto ha documentado el hallazgo más extenso del mundo de ostracas. Este se ha localizado en el yacimiento de Athribis, en el Alto Egipto, donde se han recuperado más de 43.000 ostracas entre 2005 y 2026, más de 42.000 de ellas solo en los últimos ocho años.

“Encontramos listas de impuestos y albaranes, junto con breves notas sobre actividades diarias, ejercicios escolares, textos religiosos y certificados sacerdotales que atestiguan la calidad de los animales de sacrificio. Esta mezcla es lo que hace que el hallazgo sea tan valioso”, explica el profesor Christian Leitz, del Instituto de Culturas del Antiguo Cercano Oriente (IANES) de la Universidad de Tubinga. 

El complejo arqueológico de Athribis, ahora considerado como el mayor yacimiento de fragmentos de cerámica inscritos por las miles de piezas rescatadas, se encuentra a diez kilómetros al oeste del Nilo, frente a la antigua metrópolis de Akhmim. Fue el centro de culto de la diosa leona Ta-Repit y comprende el distrito del templo, el asentamiento, la necrópolis y las canteras de piedra caliza. 

Bajo la pista desde 2018

Las sospechas sobre su riqueza se hicieron evidentes en 2018, cuando se abrió un área de 20 por 40 metros al oeste del Templo de Ptolomeo XII y se extendió hacia el suroeste. A partir de entonces, se amplió todavía más la zona de trabajo y se hallaron ostracas, edificios, viviendas y almacenes.

En concreto, de las encontradas, los textos más antiguos son recibos de impuestos del siglo III a. C. escritos en escritura demótica, la escritura administrativa común de los períodos ptolemaico y romano, según detalla la universidad en un comunicado. En cambio, los textos más recientes son inscripciones árabes en vasijas de los siglos IX al XI d. C.

Así, la mayoría de los ostraca recuperados están escritos en escritura demótica, aunque también se han encontrado otros con inscripciones griegas. En menor proporción, se localizaron otros con diseños figurativos y geométricos. Por último, este grupo de arqueólogos también mencionan otros textos raros en escritura hierática, jeroglífica, copta o árabe.

Leitz subraya la información que se recoge en estas piezas de cerámica y que ofrecen “una visión directa de la vida de los habitantes de Athribis”. “Los ostraca nos muestran una asombrosa variedad de situaciones cotidianas”, concluye este profesor, encargado además de dirigir las excavaciones.