Descubren un monumento funerario con escenas de gladiadores a lo largo de la antigua Vía Apia
Arqueólogos han descubierto un monumental complejo funerario romano cerca de Apollosa, en la provincia de Benevento (Italia). La estructura encontrada destaca por su decoración, que incluye grabados de escenas de gladiadores, unos mótivos bélicos que son poco comunes en las tumbas romanas.
A diferencia de muchos descubrimientos arqueológicos que resultan de excavaciones planificadas, el monumento salió a la luz tras un fenómeno natural. Fue la crecida del arroyo Serrentella la que dejó al descubierto las primeras muestras de este complejo funerario romano.
El hallazgo se produjo durante las investigaciones arqueológicas realizadas por la Superintendencia local de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje. En concreto, todo ocurrió gracias al voluntario Marco Zamparelli, que avisó a las autoridades tras identificar varios bloques de piedra.
Tras aquel primer hallazgo, empezaron las excavaciones arqueológicas, que han sido llevadas a cabo por el arqueólogo Simone Foresta y un equipo de especialistas. Este trabajo ha permitido recuperar hasta veinte bloques de piedra caliza, así como identificar la entrada a una cámara funeraria que tiene un diámetro estimado de unos doce metros.
Se cree que el monumento en cuestión podría haber pertenecido a un ciudadano romano con alto poder adquisitivo que vivió durante la época de Augusto, probablemente vinculado a la organización de juegos de gladiadores. Este podría haberse desempeñado como lanista, empresario y comerciante de gladiadores durante el Imperio romano.
A lo largo de la Vía Apia
“La elección de ubicar la tumba a lo largo de la Vía Apia, una de las principales arterias de la antigua Roma, confirma el prestigio del sitio y el papel estratégico de este tramo entre Caudium y Montesarchio”, explicó el Ministerio de Cultura en el comunicado en el que se dio a conocer el hallazgo.
La Vía Apia fue la primera calzada romana construida en el año 312 a.C. por orden del censor Apio Claudio el Ciego. Este camino llegó a ocupar unos 800 kilómetros y tenía tanta importancia para los romanos que estos se referían a ella como la “Regina viarum” (Reina de las vías).
En un primer momento, la Vía Apia unía Roma con Capua, una ciudad cercana a Nápoles. Sin embargo, con el paso de los años, la ruta se fue extendiendo, primero a Benevento, luego más allá de los Apeninos, más tarde a Venosa y luego a Taranto. Finalmente, antes de 191 a. C., la calzada llegó a Brindisi.