A 15 minutos de Ciutadella: el yacimiento arqueológico donde visitar la edificación más antigua de Europa
Menorca guarda una parte importante de su pasado más remoto fuera de los núcleos urbanos, en espacios abiertos que aún mantienen un vínculo directo con el paisaje rural de la isla. Entre esos lugares destaca la Naveta des Tudons, un monumento prehistórico situado en las proximidades de Ciutadella y considerado una de las construcciones funerarias más representativas de la cultura talayótica. Su ubicación permite incluir una parada arqueológica en cualquier recorrido por el oeste menorquín.
Este enclave se ha consolidado como una visita frecuente para quienes buscan entender una Menorca que va más allá de sus playas. La construcción, levantada con bloques de piedra encajados sin mortero, refleja un tipo de arquitectura ligada a rituales funerarios colectivos propios de la isla. Su forma baja y alargada recuerda a una embarcación invertida, una imagen que ayuda a explicar el origen del nombre con el que se conoce este tipo de edificio.
La Naveta des Tudons llama la atención por su buen estado de conservación y por la información obtenida durante las excavaciones realizadas en el siglo XX. En su interior aparecieron restos humanos de alrededor de un centenar de personas, junto a objetos personales y piezas vinculadas a los enterramientos. Este hallazgo permitió confirmar su función funeraria y situarla dentro de las prácticas comunitarias de las sociedades prehistóricas menorquinas. En la actualidad, no está permitido acceder al interior por motivos de conservación y seguridad, aunque el recorrido exterior permite observar su estructura y técnica constructiva.
Una tumba colectiva construida piedra a piedra
La Naveta des Tudons tuvo una función claramente funeraria. No se trata de una vivienda ni de una estructura defensiva, sino de una tumba colectiva pensada para acoger enterramientos durante varias generaciones. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz esqueletos de hombres, mujeres y niños colocados sin un orden aparente, junto a ajuares funerarios. Entre los materiales documentados se encuentran brazaletes de bronce, botones de hueso, armas, recipientes cerámicos y otros elementos relacionados con los rituales.
La presencia de estos objetos indica que los enterramientos no se limitaban a depositar los cuerpos. Los difuntos eran acompañados por pertenencias personales o piezas asociadas a los ritos, lo que refleja una práctica organizada y compartida por la comunidad. También se encontró un tapón de hueso decorado que formaba parte de un estuche vinculado a cabellos de uno de los individuos, un elemento relacionado con costumbres documentadas en este periodo de la prehistoria insular.
La construcción está realizada mediante técnica ciclópea, basada en la colocación de piedras de tamaño medio y grande sin el uso de mortero. Los bloques se mantienen unidos por su propio peso y por la forma en que fueron encajados. Este sistema explica que la estructura haya llegado hasta hoy con un alto grado de conservación. En el interior, la distribución se organiza a partir de un pequeño corredor de entrada y dos cámaras superpuestas, con un piso intermedio y una cubierta superior resueltos mediante grandes losas colocadas a modo de vigas.
Su aspecto exterior es uno de sus rasgos más reconocibles. La parte trasera presenta una forma redondeada, mientras que la fachada de acceso es más recta. Vista desde fuera, la naveta recuerda a una nave invertida, una comparación que acabó dando nombre a esta tipología. En el caso de Tudons, esta forma se aprecia con claridad gracias a que conserva buena parte de su volumen original.
La cronología del monumento se sitúa en la prehistoria menorquina, con un uso prolongado entre el final del periodo naviforme y la etapa talayótica. Los materiales encontrados permiten relacionarlo con enterramientos mantenidos durante siglos, hasta su abandono en la Antigüedad. Gran parte de los restos humanos hallados en su interior han sido datados en el siglo IX a. C., lo que ayuda a situar su uso en el contexto de las comunidades que habitaron Menorca antes de la romanización.
El edificio fue excavado y restaurado en el siglo XX, tras haber permanecido durante mucho tiempo integrado en el paisaje agrario de la zona. Estas intervenciones permitieron recuperar información sobre su interior, consolidar la estructura y facilitar una mejor comprensión del conjunto. Gracias a ello, la Naveta des Tudons se ha convertido en un punto clave dentro de la arqueología menorquina.
La visita en la actualidad es sencilla y breve. El monumento se observa desde el exterior, dentro de un espacio delimitado que busca garantizar su protección. No está permitido entrar ni subirse a la estructura, una medida necesaria para evitar daños en un elemento que forma parte del patrimonio arqueológico de la isla. Aun así, el recorrido permite apreciar la disposición de los bloques, la orientación del acceso y la relación del edificio con el entorno.
Su localización, a pocos minutos en coche de Ciutadella, facilita incluir esta parada en una ruta por el oeste de Menorca. Además, puede combinarse con otros yacimientos de la Menorca Talayótica, el conjunto arqueológico declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2023. En este contexto, la Naveta des Tudons actúa como una puerta de entrada a una parte de la isla marcada por construcciones de piedra, prácticas funerarias antiguas y una ocupación humana que ha dejado una huella visible en el territorio.