Clunia Sulpicia: el laberinto de agua que duerme bajo el gran teatro romano de Burgos

Uno de los teatros romanos más grandes que se conservan hoy en la Península está ubicado en un pequeño municipio al sur de la provincia de Burgos. El teatro de Clunia Sulpicia, en Peñalba de Castro, atrae todavía hoy a miles de personas que cada verano llenan de nuevo sus gradas para disfrutar del teatro como se hacía hace 2000 años.

Lo que quizás no sepan estos espectadores es que, debajo de este monumento histórico, se oculta todo un sistema de lagunas y galerías subterráneas que los ingenieros romanos usaron para dotar la ciudad de agua. Una curiosa obra de ingeniería que quedó oculta durante siglos, y que emergió casi por casualidad hace poco más de 120 años.

Un origen incierto

De la ciudad romana de Clunia Sulpicia se desconoce la fecha exacta de su fundación o el número de habitantes que tuvo. Sin embargo, en la zona se han encontrado monedas que nos indican que ya existía en la época de Tiberio.

Se sabe también que fue un importante centro administrativo, económico y cultural en la Meseta norte. Lo confirma, por ejemplo, el hecho de que Servio Sulpicio Galba, más conocido como Galba, estuviera en la ciudad antes de ser proclamado emperador tras la muerte de Nerón.

La magnificencia de su teatro, construido en el siglo I d.C., también da buena cuenta de la relevancia de Clunia Sulpicia. Con capacidad para casi 10.000 espectadores, es uno de los más grandes de la Península Ibérica. En su época, fue escenario de representaciones teatrales, pero también de reuniones políticas. Hoy, el teatro y los restos arqueológicos que lo rodean son un reclamo único para los amantes de la historia, pero también de la cultura, ya que en julio y agosto acoge la programación del festival de Verano de Clunia.

El resto del año, los visitantes pueden pasear por el yacimiento arqueológico de la antigua ciudad romana de Clunia y pasear por los vestigios del foro, las termas y las casas. Para ello, se organizan visitas, talleres arqueológicos y cursos de verano.

Un secreto subterráneo

Paseando por este yacimiento, sin embargo, no se puede observar el secreto mejor guardado de Clunia, su reserva de agua subterránea. Y aunque no esté a la vista, se trata del elemento más relevante del municipio, pues explica por qué los romanos recalaron en este punto. El agrimensor romano fue hábil al encontrar esta reserva de agua que se encuentra en lo que hoy conocemos como Cueva Román.

La cueva lleva el nombre de Román Juez Peñalba. Allá por el año 1900, este ciudadano estaba realizando unas obras para construir una bodega en la ladera norte del Alto de Castro. Nos podemos imaginar su sorpresa cuando dio accidentalmente con una galería que ya estaba trabajada, y que resultó ser el camino de entrada hacia las profundidades del Alto.

A partir de aquí, arqueólogos e historiadores han podido descubrir en este laberinto subterráneo varias galerías naturales que los romanos supieron utilizar para hacer llegar el agua a la ciudad de Clunia. Estas galerías son, de hecho, un yacimiento por sí mismas, pues aportan gran información sobre el trabajo que realizaron los ingenieros romanos para poder aprovechar el agua subterránea. Además, en las galerías se han encontrado una serie de inscripciones que dan testimonio de la presencia de importantes personajes de la época en la ciudad.

Lo más curioso del caso es que esta red de agua empezó a quedar en desuso, precisamente, a causa de las transformaciones que experimento el teatro, así como por la posterior sobreexplotación del acuífero. El caso es que Clunia Sulpicia fue perdiendo población y relevancia, y los pozos de agua acabaron por ser sellados. Hoy, este pasado de esplendor ha vuelto gracias a los restos hallados en el siglo pasado, y se manifiesta también en un teatro que sigue funcionando hoy como hace 2000 años.