Una obra en Karnak deja al descubierto algo más que piedra antigua: una estela con referencias a Tiberio
El emperador romano Tiberio gobernaba Egipto sin estar allí, a través de un prefecto que actuaba en su nombre y controlaba el territorio en lo administrativo y militar. Ese sistema le permitía mantener el suministro de grano y asegurar una provincia que Roma consideraba estratégica sin ceder poder a otros cargos.
Al mismo tiempo, su autoridad se adaptaba al contexto local, porque en los templos egipcios el emperador aparecía representado como un faraón que realizaba ofrendas a los dioses. Esa imagen no implicaba tener que hacer viajes, sino una forma de encajar el poder romano dentro de una tradición religiosa muy antigua. Por eso, cuando aparecen piezas como la estela de Karnak, muestran a Tiberio con rasgos y funciones propias de un rey egipcio aunque gobernara desde lejos.
La pieza encontrada sitúa al gobernante en escenas religiosas tradicionales
Los trabajos realizados entre 2022 y 2025 en el sector noroeste del templo de Karnak han permitido completar la restauración de una puerta levantada por Ramsés III y, además, sacar a la luz una estela vinculada a Tiberio que documenta obras en el recinto de Amón-Ra. La intervención, desarrollada por una misión egipcio-francesa, incluye tanto la reconstrucción del acceso como el análisis de los restos encontrados en la zona.
La estela, hallada frente a la puerta restaurada, añade una pieza más a la historia del lugar al mostrar cómo la administración romana actuaba sobre estructuras religiosas egipcias. Ese documento confirma que el poder imperial no se limitaba a gobernar desde lejos, sino que también impulsaba actuaciones concretas en espacios sagrados.
El descubrimiento de la estela introduce de forma clara la presencia de Tiberio en Karnak, ya que la pieza apareció en un estrato asociado a construcciones de adobe de época romana tardía y bizantina, lo que sitúa su uso dentro de una fase posterior del recinto.
La piedra, de arenisca, mide unos 60 centímetros de largo, 40 de ancho y 10 de grosor, y muestra al emperador de pie ante la tríada tebana formada por Amón-Ra, Mut y Jonsu. La imagen reproduce un esquema habitual en el que el gobernante adopta el papel ritual propio de los faraones. Bajo esa escena se distribuyen cinco líneas de jeroglíficos que describen trabajos realizados en el templo, lo que aporta una prueba de intervención romana en el mantenimiento del lugar.
La pieza hallada confirma actuaciones romanas dentro del santuario
Durante el proceso de restauración de la puerta, el equipo trabajó sobre una estructura que había quedado deteriorada y cubierta por vegetación, lo que obligó a desmontar sus elementos antes de poder intervenir. Ese desmontaje permitió limpiar, consolidar y documentar cada bloque mediante técnicas de registro tridimensional antes de reensamblarlos siguiendo criterios actuales de conservación.
En ese mismo proceso aparecieron sillares decorados reutilizados que procedían del reinado de Amenhotep III, lo que indica que una entrada anterior había existido en el mismo punto. A su vez, las excavaciones sacaron a la luz tramos del muro norte del templo de Amón-Ra que corresponden al Imperio Nuevo, junto con evidencias de intervenciones posteriores en época griega y romana, lo que dibuja una secuencia de uso continuado.
El desarrollo de estos trabajos ha sido posible gracias a la cooperación entre el Centro Francés-Egipcio para el Estudio de los Templos de Karnak, el Consejo Supremo de Antigüedades y el Centro Nacional de Investigación Científica francés, una estructura conjunta que ha permitido abordar tanto la excavación como la conservación.
El proyecto impulsa mejoras y ayuda a entender la evolución del lugar
Esta misión trabaja de forma sistemática en el cuadrante noroeste del recinto, lo que ha facilitado acumular datos coherentes sobre la evolución del área. La continuidad de este tipo de proyectos asegura que los hallazgos no queden aislados, sino que se integren en una lectura más amplia del conjunto arqueológico.
Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que la inscripción de la estela describe labores de renovación del muro de contención del templo de Amón-Ra, una acción destinada a proteger el recinto.
Esa información coincide con las evidencias detectadas durante la excavación, ya que los restos arquitectónicos muestran intervenciones en esa misma zona. La pieza no solo aporta una imagen ceremonial del emperador, sino que también registra una actividad constructiva concreta, lo que permite conectar el mensaje escrito con el estado físico del lugar.
Sherif Fathy, ministro de Turismo y Antigüedades, destacó que este proyecto forma parte de un plan más amplio orientado a desarrollar el complejo de Karnak, con mejoras en el museo al aire libre y en los servicios para visitantes.
Según indicó, los trabajos de restauración y los hallazgos recientes ayudan a comprender mejor la evolución del recinto, sobre todo durante el primer milenio antes de nuestra era. Esa lectura amplía el valor del sitio al mostrar cómo cada etapa dejó su rastro en las estructuras que hoy se conservan.
La puerta recuperada y el camino antiguo reconstruyen el recorrido interior
La puerta de Ramsés III, cuyo basamento ya se había localizado en el siglo XIX, ha recuperado su posición tras un proceso completo de desmontaje y reconstrucción que ha permitido devolverle su forma original dentro del conjunto.
Junto a ella, la reaparición de un camino empedrado documentado a inicios del siglo XX ha permitido reconstruir el recorrido que conectaba esa entrada con la plaza del tercer pilono, una vía que organizaba el tránsito dentro del recinto.
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