Más de 100 especies migran entre España y África por Gibraltar y desafían viento, mar y la acción humana

Archivo - Detalle del Peñón de Gibraltar, a 8 de mayo de 2023 en Gibraltar.

Héctor Farrés

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Las reservas de grasa deciden buena parte del calendario de millones de aves antes incluso de levantar el vuelo. Muchas especies pasan semanas alimentándose para reunir la energía necesaria con la que atravesar mares, montañas y desiertos entre Europa y África.

Ese viaje responde a una necesidad muy concreta. El invierno europeo reduce los insectos, endurece las temperaturas y limita el alimento en amplias zonas del continente, mientras buena parte de África ofrece recursos más estables en los meses fríos. Cuando llega la primavera ocurre el movimiento contrario, ya que Europa recupera alimento abundante y largas horas de luz útiles para criar.

Las aves dependen de ese recorrido para reproducirse, descansar y encontrar refugios temporales. Si esas rutas se rompen por el calor extremo, la destrucción de humedales o la iluminación artificial, muchas especies llegan tarde a sus zonas de cría, pierden alimento durante el trayecto o dejan de completar desplazamientos que llevan siglos repitiéndose.

SEO/BirdLife sitúa España en una ruta masiva

SEO/BirdLife explica, según datos difundidos por EFE, que más de 100 especies atraviesan cada año España en sus desplazamientos entre Europa y África. Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, señaló a EFE que todas las especies migratorias que conectan ambos continentes pasan por territorio español en algún momento del año.

Entre 120 y 130 especies utilizan la península como zona de reproducción, descanso o invernada, mientras millones de aves sobrevuelan el estrecho de Gibraltar en uno de los corredores migratorios más transitados del planeta.

Cigüeña negra. Autor: Carlos Molina. SEO/BirdLife.

El aumento global de temperaturas ya está alterando recorridos históricos. La cigüeña blanca representa uno de los ejemplos más estudiados porque cada vez pasa más tiempo en España durante el invierno. Los inviernos suaves y la comida disponible reducen la necesidad de cruzar el Sáhara, algo que modifica los ciclos habituales de muchas poblaciones.

Los científicos también han detectado cambios en las fechas de salida, en los lugares de parada y en la duración de algunos trayectos. Ese cambio altera relaciones ecológicas tanto en Europa como en África y obliga a muchas especies a reajustar rutas que dependían de condiciones climáticas más estables.

El entorno de Tarifa concentra buena parte de esos movimientos por la cercanía entre continentes y por las corrientes de aire que aprovechan muchas aves planeadoras. Cigüeñas, rapaces y alimoches esperan allí las condiciones adecuadas antes de cruzar el mar. Las aves pequeñas, como los vencejos o las golondrinas, también atraviesan esa franja cada temporada, aunque utilizan estrategias distintas porque dependen menos de las corrientes térmicas. Las grandes planeadoras evitan recorrer largas distancias sobre el agua, ya que el mar dificulta el vuelo ascendente que necesitan para avanzar durante horas. Esa circunstancia convierte el Estrecho en un paso, valga la redundancia, muy estrecho para miles de ejemplares.

Juan Carlos del Moral alerta de choques con edificios

Las ciudades han añadido otro problema a esos viajes nocturnos. Muchas aves se orientan mediante referencias astronómicas y señales luminosas naturales, pero la iluminación artificial modifica esas referencias y provoca desorientación. Juan Carlos del Moral advirtió a EFE que numerosas aves terminan chocando contra edificios acristalados y grandes infraestructuras urbanas.

La mortalidad aumenta especialmente durante los vuelos nocturnos y afecta a millones de ejemplares cada temporada. SEO/BirdLife considera urgente reducir la contaminación lumínica para disminuir esas colisiones y facilitar desplazamientos más seguros.

SEO/BirdLife sigue aves con el Programa Migra

El Programa Migra intenta entender con detalle cómo vuelan estas especies y qué obstáculos encuentran en cada etapa. La iniciativa, puesta en marcha en 2011 por SEO/BirdLife, emplea sistemas de geolocalización para seguir los movimientos de las aves marcadas. Hasta noviembre de 2025 había reunido datos de 1.501 ejemplares pertenecientes a 41 especies distintas, además de otros 181 animales marcados previamente.

Los milanos negros avanzan mientras otras aves pierden refugios

Uno de los trabajos recientes analiza el comportamiento espacial de 25 milanos negros equipados con dispositivos de seguimiento remoto. El estudio muestra que esta rapaz puede recorrer unos 4.300 kilómetros hacia África en menos de tres semanas entre julio y agosto, mientras el regreso supera los 5.000 kilómetros entre febrero y marzo.

El carricerín cejudo y el cernícalo primilla figuran entre las especies más amenazadas por la degradación ambiental y por el calentamiento global. La UICN mantiene al carricerín cejudo dentro de la categoría de especie vulnerable, una situación agravada por la pérdida de humedales y por la expansión de la agricultura intensiva.

El milano negro recorre miles de kilómetros

Muchas aves dependen de esos espacios para descansar y alimentarse antes de continuar el viaje. Si esos refugios desaparecen, las rutas dejan de funcionar como una cadena continua y los desplazamientos se vuelven mucho más difíciles. Algunas especies todavía consiguen cruzar el Estrecho cada año, aunque cada temporada encuentran menos lugares donde detenerse antes de seguir camino hacia África.

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