En este nuevo episodio del podcast Kelugares, Kelu Robles pone rumbo a Llerena, un pueblo de fachadas blancas y conventos de la Campiña Sur de Badajoz. Con un pasado marcado por la Inquisición y un presente donde celebra una gran matanza anual. Antes de que te quedes sólo con este titular tan sensacionalista, conviene aclarar una cosa: Llerena es mucho más que eso. Es historia, patrimonio, plazas monumentales y buena gastronomía. Entonces, ¿cómo es que no conoce Llerena más gente? Para que no se te escape nada de esta ruta sonora, aquí te dejamos todos los rincones que se nombran en el podcast. Suscríbete y te llegará automáticamente el siguiente delirio viajero y podcastero: Spotify, Ivoox, Youtube
Qué ver en el casco histórico de Llerena
Rodeado por dehesas, olivares y paisajes de campiña, el municipio en realidad destaca por su patrimonio monumental. Pasear por sus calles es entrar en un conjunto urbano sorprendente para el tamaño del pueblo.
Plaza Mayor de Llerena, el corazón del casco histórico
La visita suele comenzar en la Plaza Mayor de Llerena, uno de los espacios más emblemáticos del municipio. Es una plaza porticada, de grandes proporciones, rodeada por soportales blancos y balcones que históricamente funcionaban como palcos para presenciar actos públicos.
Durante siglos, este espacio fue el centro de la vida social, política y religiosa del pueblo. Aquí se celebraban proclamaciones, eventos y también los conocidos autos de fe de la Inquisición, aunque las ejecuciones se realizaban en otros lugares. Hoy en día, la plaza conserva ese aire solemne, pero se ha transformado en un espacio vivo donde sentarse, tomar algo y contemplar la arquitectura es parte de la experiencia.
La plaza es también un excelente punto de partida para entender la estructura del casco histórico, ya que desde aquí parten varias calles que conectan con los principales monumentos.
Iglesia de Nuestra Señora de la Granada
Su construcción es el resultado de diferentes etapas históricas, lo que explica su mezcla de estilos: gótico, renacentista, mudéjar y barroco. Uno de los espacios más singulares es la capilla privada de la familia Zapata, una muestra del poder que algunas élites locales ejercían en la época. Esta capilla funcionaba de forma independiente dentro del templo, con su propio altar, coro y acceso exclusivo, lo que refleja la jerarquía social del momento.
Palacio de los Zapata y patrimonio civil
Muy cerca se encuentra el Palacio de los Zapata, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista en Llerena. Actualmente reconvertido en sede judicial, el edificio conserva elementos originales como su patio interior de estilo mudéjar y su elegante fachada con doble galería.
Convento de las Clarisas: tradición y dulces artesanales
Un lugar donde la vida monástica sigue activa. Aquí la experiencia va más allá de lo arquitectónico, ya que las monjas elaboran y venden dulces artesanales a través del tradicional torno. Entre los productos más conocidos destacan los dulces de almendra, las magdalenas y otras recetas tradicionales que cambian según la temporada.
Biblioteca en una iglesia desacralizada
Uno de los espacios más sorprendentes de Llerena es la antigua iglesia convertida en biblioteca pública. Este edificio mantiene elementos originales como frisos barrocos y detalles arquitectónicos religiosos, pero su uso actual es completamente cultural. Las estanterías están diseñadas como si fueran retablos, creando una fusión entre lo sacro y lo literario. Además, el edificio conserva una cripta visible a través de un sistema de cristal, lo que añade un elemento único a la visita. Es uno de los ejemplos más interesantes de reutilización del patrimonio religioso en Extremadura.
Murallas, Orden de Santiago y legado histórico
Aunque no se trata de una ciudad amurallada en sentido estricto como otras capitales históricas, sí conserva trazas urbanas y elementos que recuerdan su importancia estratégica en la Edad Media. Pasear por estas calles permite imaginar una ciudad con un papel mucho más relevante en la administración y control de la región.
Gastronomía de Llerena: tradición extremeña
Llerena es también un destino gastronómico de referencia en la región. La cocina local se basa en productos de la dehesa y recetas tradicionales que han pasado de generación en generación. Entre los platos más destacados se encuentran el jamón ibérico, las migas extremeñas, la caldereta de cordero y una gran variedad de embutidos. El municipio forma parte de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, lo que refuerza su identidad culinaria.
En el ámbito dulce, destaca la marca artesanal Chocolates Moro, conocida en la provincia por su elaboración de chocolate de calidad, fruto de una historia vinculada al conocimiento que su dueño, Fernando Moro, adquirió en Nicaragua y trasladó posteriormente cuando volvió para vivir en su pueblo.
Fiestas y tradición: la Matanza
Uno de los eventos más conocidos es la fiesta de la Matanza, celebrada en marzo. Durante esta jornada, el pueblo se llena de actividad con degustaciones de productos del cerdo ibérico, migas, embutidos y otras preparaciones tradicionales. Es una de las celebraciones que mejor reflejan la identidad local y la relación del territorio con la dehesa.
Dónde comer y dormir
Dicen que el mejor desayuno con mollete de jamón se sirve en el Hotel Rural la Fábrica. Un económico alojamiento ubicado en una antigua fábrica harinera. La Hospedería Mirador está en una antigua casa señorial de comienzos del siglo XX y sí, tiene un mirador arriba espectacular. ¿Y para comer así en un lugar de los de toda la vida? Apunta El Bodegón, un clásico: con muy buenas carnes a la brasa y con muy buena relación calidad precio.
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