Ordizia se localiza en la comarca del Goierri, atravesada por el río Oria, y ha mantenido a lo largo de los siglos una función destacada dentro de Gipuzkoa como centro de comercio y actividad urbana gracias a una tradición histórica que se mantiene hasta hoy. La villa conserva buena parte de su trazado medieval y se organiza en torno a plazas y calles estrechas que conectan edificios históricos, reflejando la planificación de una localidad que combinó la defensa, la vida comunitaria y la actividad económica desde su fundación.
A lo largo de su historia, Ordizia ha desarrollado tradiciones vinculadas tanto al comercio como a la cultura local. La celebración de mercados periódicos, junto con la preservación de palacios, iglesias y otros inmuebles relevantes, evidencia la continuidad de prácticas que han definido la identidad del municipio. Esta interrelación entre patrimonio urbano y actividad económica proporciona un marco en el que es posible observar la evolución de la villa desde la Edad Media hasta la actualidad, antes de entrar en los detalles de su patrimonio y de su mercado histórico.
El mercado semanal y la tradición comercial
El mercado de Ordizia se celebra cada miércoles desde 1512, consolidándose como uno de los más antiguos de Gipuzkoa. Su origen se remonta a los primeros encuentros comerciales que se realizaban cerca de la ermita de San Bartolomé durante la Edad Media. Tras el incendio que destruyó gran parte de la villa en marzo de 1512, la reina Juana I de Castilla concedió a Ordizia la autorización para mantener un mercado franco libre de impuestos, contribuyendo a la recuperación económica y al fortalecimiento de la actividad comercial local.
Actualmente, el mercado reúne a productores de la comarca que ofrecen productos agrícolas y materias primas variadas. Cada semana, compradores y visitantes pueden adquirir alimentos frescos y especialidades locales directamente de quienes los producen, manteniendo el vínculo entre el espacio urbano y la actividad económica tradicional. La llegada del ferrocarril en el siglo XIX intensificó el comercio y amplió la influencia del mercado más allá de los límites de la villa.
Además de su función económica, el mercado se complementa con eventos culturales y festivos organizados por la localidad. Entre ellos se incluyen la tamborrada, las fiestas patronales y concursos relacionados con productos locales, como el queso Idiazabal. Estas actividades permiten que el mercado siga siendo un lugar de encuentro y participación comunitaria, donde se combinan tradición y actividad económica en un entorno histórico que ha perdurado a lo largo de más de cinco siglos.
Patrimonio histórico de Ordizia
El casco antiguo de Ordizia conserva una parte importante de su estructura original y ha sido reconocido como Conjunto Histórico-Monumental. La villa estaba protegida por una muralla con cuatro accesos principales: las puertas de Francia, Soledad, Castilla y Garagarza. Gran parte de esos muros fueron derribados, lo que permitió la expansión urbana, aunque todavía se pueden localizar algunos tramos de la muralla.
Entre los edificios históricos sobresale la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que data del siglo XVI y se levantó sobre un templo anterior del siglo XIII. La villa también conserva palacios y casas señoriales, como los palacios Zabala y Barrena; este último se utilizó en el pasado para la celebración de las Juntas Generales de Gipuzkoa. La casa-torre Muxika y el monumento dedicado a Fray Andrés de Urdaneta completan un conjunto arquitectónico que permite identificar distintas etapas de construcción y planificación.
El trazado urbano mantiene calles estrechas que conectan plazas y espacios públicos, mientras que el río Oria recorre la villa y marca su relación con el entorno natural. Los puentes y pasarelas que cruzan el río facilitan el acceso entre diferentes sectores de la localidad, integrando la infraestructura con los elementos históricos. Esta combinación de recursos naturales y arquitectónicos permite observar cómo la villa ha adaptado su espacio a las necesidades de la comunidad a lo largo de los siglos.