A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en todo Nepal
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Nepal juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por la influencia india, tibetana y por las tradiciones propias del valle de Katmandú, explica por qué los dulces nepalíes giran en torno al arroz, la leche y el azúcar de palma. Aquí el postre suele estar ligado a festividades religiosas y celebraciones familiares.
En este recorrido por la repostería nepalí asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el sel roti, el yomari o el kheer, dulces muy presentes en celebraciones tradicionales. Nepal puede dividirse por montañas, valles y templos milenarios, pero hay algo que lo mantiene unido: su manera de compartir algo dulce en momentos especiales.
1. Sel roti
Uno de los dulces más emblemáticos del país. Es una rosquilla frita hecha con harina de arroz y azúcar, crujiente por fuera y suave por dentro. Se consume especialmente durante festividades como Tihar.
2. Yomari
Dulce tradicional del valle de Katmandú. Se elabora con masa de arroz rellena de melaza de azúcar de palma y semillas de sésamo. Tiene forma alargada y se cocina al vapor.
3. Kheer
El arroz con leche del Himalaya. Se prepara con arroz, leche, azúcar y cardamomo, y suele servirse en celebraciones religiosas y reuniones familiares.
4. Lakhamari
Dulce crujiente elaborado con masa frita y almíbar. Es especialmente popular en celebraciones y festividades locales.
5. Peda nepalí
Dulce de leche condensada o reducida, aromatizado con cardamomo. Se corta en pequeños discos y se ofrece como postre o acompañando el té.
Nepal demuestra que el postre también puede ser celebración. Sus dulces hablan de arroz, de festividades y de una cocina donde lo dulce aparece cuando hay algo que compartir. A veces, entender un país empieza por aceptar la rosquilla de arroz que alguien te ofrece con una sonrisa.