A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos de Omán
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Omán juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el comercio marítimo entre Arabia, Persia, África e India, explica por qué los dulces omaníes combinan azúcar, dátiles, frutos secos y especias con una identidad muy marcada. Aquí el postre no es solo un final: es hospitalidad, café y conversación.
En este recorrido por la repostería omaní asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el halwa omaní, los dátiles rellenos o el khabeesa, dulces muy presentes en celebraciones y reuniones familiares. Omán puede dividirse por desiertos, montañas o puertos históricos, pero hay algo que lo mantiene unido: su manera ritual de ofrecer siempre algo dulce junto al café árabe.
1. Halwa omaní
El dulce más emblemático del país. Se elabora con azúcar, agua de rosas, azafrán, frutos secos y especias, cocidos lentamente hasta lograr una textura gelatinosa y aromática. Se sirve en pequeñas porciones acompañando el café.
2. Dátiles rellenos
El dátil es uno de los pilares de la cocina omaní. Se suele servir relleno de almendras, nueces o pasta de sésamo, y forma parte imprescindible de la hospitalidad tradicional.
3. Khabeesa
Postre elaborado con harina tostada, azúcar, cardamomo y mantequilla o ghee. Tiene textura densa y se sirve caliente en celebraciones y ocasiones especiales.
4. Luqaimat
Pequeñas bolitas fritas bañadas en miel o sirope. Crujientes por fuera y suaves por dentro, son muy populares durante el mes de Ramadán.
5. Balaleet dulce
Plato que mezcla fideos finos con azúcar, cardamomo y agua de rosas. Aunque puede aparecer también en versiones saladas, su variante dulce se consume como postre o desayuno festivo.
Omán demuestra que el postre también puede ser hospitalidad. Sus dulces hablan de dátiles, de café fuerte y de una tradición donde ofrecer algo dulce es una forma de bienvenida. A veces, entender un país empieza por ese pequeño cuenco de halwa que aparece junto a la taza de café.