Que no te la den con queso: los cinco quesos que debes probar si viajas a Irlanda
Irlanda suele asociarse a paisajes verdes, pubs y cerveza negra, pero hay un elemento gastronómico que, sin hacer demasiado ruido, ha ido ganando protagonismo en las últimas décadas: el queso. La calidad de su leche, favorecida por un clima húmedo y pastos ricos durante buena parte del año, ha permitido el desarrollo de una escena quesera artesanal que sorprende incluso a quienes creen conocer el país. Acercarse a los quesos de Irlanda es descubrir una tradición relativamente reciente, pero con una personalidad muy marcada.
Si te preguntas qué quesos probar en Irlanda, la respuesta pasa por dejar de lado los grandes nombres industriales y centrarse en esas producciones familiares que han redefinido el panorama gastronómico irlandés desde los años 80. En ese contexto, los quesos irlandeses imprescindibles no solo destacan por su calidad, sino también por la historia que hay detrás de cada uno de ellos, donde el concepto de “farmhouse cheese” cobra todo el sentido.
Mejores quesos irlandeses: cinco ejemplos que definen una revolución artesanal
Hablar de los mejores quesos irlandeses implica empezar por Ardrahan, un queso de vaca originario del West Cork que representa perfectamente esta nueva ola quesera. Elaborado por la familia Burns desde 1983, se trata de un queso de pasta dura y corteza lavada en salmuera que madura entre cuatro y ocho semanas. Su sabor es complejo, con una acidez marcada que se equilibra con notas mantecosas y un perfil robusto que recuerda, en cierto modo, a un Gruyère, lo que lo convierte en una referencia dentro de los quesos de Irlanda.
El Cashel Blue introduce un registro completamente distinto dentro de los tipos de queso en Irlanda, ya que fue el primer queso azul elaborado en el país en 1984. Producido con leche de vaca, presenta una textura cremosa y un perfil aromático que evoluciona con la maduración, pasando de notas frescas que recuerdan al estragón y al vino blanco a un carácter más intenso y picante. Es un queso que no busca imponerse de forma agresiva, sino construir su personalidad con el paso del tiempo, algo que explica por qué forma parte de los quesos irlandeses imprescindibles.
Durrus, también originario del West Cork, representa la vertiente más artesanal de los quesos de Irlanda, con una elaboración sin pasteurizar y una corteza natural donde conviven mohos y levaduras que aportan complejidad al producto. Su evolución es especialmente interesante, ya que cuando es joven resulta mantecoso y suave, pero a medida que madura desarrolla una textura más firme y sabores que recuerdan al caramelo de leche, la manzana ácida y un ligero toque a nuez.
El Coolea, por su parte, se sitúa en un terreno más cercano a los quesos duros dentro de los tipos de queso en Irlanda, con una textura firme y una corteza natural de tono anaranjado. Su versatilidad lo convierte en un habitual tanto en tablas de quesos como en elaboraciones más complejas, y su sabor, limpio y equilibrado, refuerza su posición dentro de los mejores quesos irlandeses.
Para completar esta selección de quesos irlandeses imprescindibles, es necesario mencionar el Gubbeen, otro queso del suroeste irlandés que ha ganado reconocimiento por su perfil aromático y su textura semiblanda. Elaborado también de forma artesanal, combina notas terrosas y lácticas con una evolución en boca que lo hace especialmente interesante dentro de los quesos de Irlanda, consolidando la idea de que esta región es uno de los grandes núcleos queseros del país.