Una ruta por el Beyu Pen y el Camín Real de la Reina: recorrido, tiempo y dificultad

Ubicadas en el concejo asturiano de Amieva, la ruta del Beyu Pen y el Camín Real de la Reina son dos recorridos que combinan naturaleza, historia y mitología. Ambas travesías, aunque distintas en características, permiten adentrarse en un paisaje de gran belleza mientras se descubren elementos culturales arraigados en la tradición asturiana.

La ruta del Beyu Pen es un sendero que se inicia en la localidad de Santillán y finaliza en el pueblo de Pen. Con una distancia aproximada de 6,5 kilómetros ida y vuelta, este recorrido es conocido por los curiosos relieves rocosos que, según la imaginación popular, evocan figuras de la mitología astur. La palabra “beyu” hace referencia a un paso estrecho entre montes, y en este caso, el sendero atraviesa un desfiladero cubierto de vegetación exuberante, generando un ambiente misterioso y evocador.

Por su parte, el Camín Real de la Reina, también situado en Amieva, es un antiguo camino que une el Puente Dobra con la aldea de Argolibio. Con una longitud de 12 kilómetros ida y vuelta, y un desnivel moderado de 200 metros, este sendero permite recorrer la ribera del río Sella, ofreciendo panorámicas de los valles y montes circundantes.

Su nombre se atribuye a la reina Isabel II, quien, según la tradición, transitó este trayecto en una de sus visitas al Principado. La duración estimada del recorrido es de tres horas y media ida y vuelta.

Un recorrido entre naturaleza y mitología

La ruta del Beyu Pen, con un tiempo estimado de recorrido de dos horas y media, es considerada de dificultad moderada. Este sendero destaca por el atractivo de sus formaciones naturales, que a lo largo del trayecto parecen transformarse en figuras vinculadas a los seres mitológicos del folclore astur. Entre los más representados se encuentran el “busgosu”, una criatura mitad hombre y mitad cabra que simboliza el espíritu del bosque, y la “guaxa”, un ser legendario con apariencia de anciana que, según la tradición, extrae la sangre de sus víctimas con su único diente.

El itinerario comienza en Santillán, donde un cartel informa sobre los elementos más característicos del recorrido. Desde aquí, el sendero se adentra en un bosque en el que predominan los robles y las hayas, creando una atmósfera de cuento. La humedad del entorno propicia la aparición de musgos y líquenes que cubren las rocas, contribuyendo a la sensación de estar en un lugar fuera del tiempo.

El tramo más llamativo de la ruta se encuentra en el desfiladero, donde el relieve rocoso y la vegetación crean siluetas caprichosas. Aquí es donde los visitantes pueden identificar, con un poco de imaginación, las figuras inspiradas en la mitología asturiana. Finalmente, el recorrido desemboca en el pueblo de Pen, una aldea con edificaciones tradicionales en la que es posible hacer una pausa antes de emprender el regreso.

La historia tras el Camín Real de la Reina

El Camín Real de la Reina tiene un carácter diferente al Beyu Pen. Su trazado, de dificultad baja, lo convierte en un recorrido accesible para distintos perfiles de senderistas. El itinerario se inicia en las inmediaciones del Puente Dobra, un paso de origen medieval que cruza el río del mismo nombre. Desde aquí, el camino sigue el curso del Sella, permitiendo disfrutar de un paisaje fluvial.

A lo largo del trayecto, los caminantes pueden observar vestigios de la antigua calzada utilizada durante siglos para conectar distintas poblaciones del concejo. Se dice que esta ruta fue transitada por la reina Isabel II en el siglo XIX, lo que le valió el nombre con el que hoy se la conoce. Sin embargo, su origen es mucho más remoto, ya que formaba parte de los caminos tradicionales que permitían la comunicación entre los valles asturianos.

Uno de los puntos más destacados del recorrido es el mirador natural que ofrece vistas panorámicas del Sella y de las montañas del Parque Nacional de los Picos de Europa. En días despejados, la visión del paisaje se extiende hasta donde alcanza la vista.

El Camín Real de la Reina concluye en Argolibio, un pequeño núcleo rural donde se pueden observar ejemplos de arquitectura tradicional asturiana. El pueblo conserva hórreos y paneras centenarias, además de una iglesia de origen medieval que añade un elemento histórico al final de la travesía.

Las rutas del Beyu Pen y el Camín Real de la Reina representan dos formas distintas de explorar la naturaleza asturiana. Mientras que la primera se adentra en un paisaje mágico donde la imaginación juega un papel clave, la segunda ofrece un recorrido más relajado en el que el protagonismo recae en la historia y en el paisaje fluvial.

Ambas travesías permiten descubrir la riqueza natural y cultural de Amieva, una zona menos transitada que otros puntos turísticos de Asturias, pero con un encanto propio. Ya sea por la fascinación que despiertan las leyendas o por la serenidad del entorno, estos itinerarios constituyen una forma de conectar con el paisaje y la tradición de la región.

Si va a visitar espacios naturales, recuerda la importancia de respetar el entorno y sigue las guías y recomendaciones oficiales para no poner en peligro el lugar ni tu integridad física.