La ruta de senderismo de la Ribeira Sacra que avanza por un bosque entre pasarelas de madera sobre el agua
Los verdes intensos cubren las paredes del cañón. El sonido del río Mao en la Ribeira Sacra de Galicia se mezcla con los graznidos de algún ave que descansa sobre las copas bajas de los árboles. En algunos tramos, la vegetación es tan cerrada que la pasarela de madera se siente como un túnel natural; en otros, se abre paso por parajes más despejados, con vistas panorámicas a la ribera y a los acantilados de la quebrada.
La ruta de las pasarelas del río Mao, ubicada en el municipio de Parada de Sil (Ourense), es una de las propuestas senderistas más destacadas del interior gallego. Perfecta para disfrutar en primavera, ofrece diferentes variantes en función del tiempo disponible y de la forma física del visitante. Estas son las tres opciones más destacadas, pensadas para distintos tipos de caminantes.
Tramo corto: pasarelas y bosque junto al Mao
En primer lugar, hay que hablar de la ruta más corta que se puede realizar entre las pasarelas del río Mao: un recorrido lineal de gran belleza, destacado por su accesibilidad y su entorno natural virgen. Es un camino de dificultad baja, por lo que resulta ideal para familias o para quienes buscan una breve desconexión de los colores urbanos.
El recorrido dura poco más de una hora entre ida y vuelta, y se extiende a lo largo de unos dos kilómetros. Es importante destacar que, a pesar de ser una ruta sin grandes complicaciones, sus múltiples tramos de escalinata la hacen inviable para personas con movilidad reducida.
El punto de inicio es la Fábrica da Luz, una antigua central hidroeléctrica rehabilitada como albergue, situada en la carretera OU-0605 entre Parada de Sil y Cristosende. Existe una zona de aparcamiento muy limitada tanto en la carretera como junto al albergue. A partir de aquí, comienza la inmersión natural: la pasarela de madera serpentea adaptándose al gusto del cañón rocoso, que se transforma constantemente.
El senderista paseará entre exuberantes bosques y acantilados altos, que le permitirán observar las copas de los árboles desde arriba, acompañado permanentemente por el fluir del río Mao. A lo largo del trayecto hay numerosos paneles que informan sobre la biodiversidad del entorno —flora y fauna—, situados estratégicamente cerca de las especies mencionadas.
El punto de retorno de la ruta es la playa fluvial de Barxacova, un lugar ideal para descansar, tomar un bocadillo y, en épocas de calor, incluso darse un chapuzón. Es un paraje perfecto para disfrutar de la quietud del entorno. Tras la pausa, el visitante volverá sobre sus pasos hasta llegar nuevamente al punto de inicio, en la Fábrica da Luz.
Tramo medio: ascenso a Barxacova y San Lorenzo
La segunda opción que proponemos es solo dos kilómetros más larga que la anterior —cinco en total—, pero considerablemente más exigente. Esta ruta salva un desnivel total de 560 metros. Es una opción intermedia ideal para quienes buscan un reto mayor que el amable paseo por las pasarelas, pero no disponen del tiempo o la condición física que demandan los casi 17 kilómetros del recorrido circular completo.
Este sendero comienza igual que las otras variantes: en la Fábrica da Luz. El caminante avanzará por la pasarela de madera disfrutando de las vistas de bosque y acantilado que caracterizan el camino, pero, al llegar a la playa fluvial de Barxacova, la ruta continúa por la orilla del río Sil hasta alcanzar la aldea de Barxacova, cuyas casitas de piedra parecen salidas de un cuento.
A partir de ese momento comienza el ascenso entre viñedos verticales, característicos de la zona. El recorrido continúa hasta llegar a la localidad de San Lorenzo. Al alcanzar su iglesia, el caminante obtendrá impresionantes vistas panorámicas del entorno. El regreso al punto de partida se realiza descendiendo por una ladera vertiginosa que atraviesa frondosos bosques de robles y castaños.
Ruta completa: el PR-G 177 por todo el cañón
Para los senderistas más aventurados, la tercera opción es, sin duda, una empresa interesante. El PR-G 177, conocido también como la Ruta do Canón do río Mao, es un camino de dificultad alta, que demanda a sus visitantes una buena forma física. Son cerca de 17 kilómetros de ruta circular, con un desnivel acumulado que ronda los 1.000 metros. El tiempo estimado para completarla oscila entre las cinco y las siete horas. Hablamos de una inmersión profunda en la naturaleza y la historia de la Ribeira Sacra.
Comienza y termina en la Fábrica da Luz, completando un círculo que combina tramos de pasarelas, senderos boscosos y caminos históricos. La primera parte del recorrido es la misma que en las dos opciones anteriores: atravesar los bosques y acantilados del cañón entre pasarelas de madera, llegar a la playa fluvial de Barxacova y seguir por la orilla del río Sil hasta alcanzar el pueblo de San Lorenzo.
A partir del pueblo, la ruta continúa cuesta arriba dentro del bosque denso de Monteciro. Después, el visitante pasará por las aldeas de A Miranda y Forcas. Esta última destaca especialmente por albergar la ermita de San Mamed. Más adelante, el sendero ocupa lo que anteriormente era el cauce que abastecía de agua a la central hidroeléctrica.
El circuito también cuenta con un importante legado histórico, palpable en los dos grandes hitos arqueológicos que alberga. El primero es la Cova dos Mouros, un sitio histórico donde en 1905 se halló la famosa Espada de Forcas, herencia de la Edad de Bronce. El segundo es la Necrópolis de San Vítor de Barxacova, un conjunto impresionante de unas 50 tumbas excavadas en roca granítica que datan del siglo XII.
En su camino de vuelta, la ruta despide al senderista con una intensa bajada que lo devuelve directamente al albergue de la Fábrica da Luz. Así se completa un circuito que, en sus casi 17 kilómetros, va cambiando de paisaje y ofrece un despliegue muy completo de la riqueza natural e histórica de Galicia.