Las tres mejores rutas de senderismo para disfrutar del otoño en España
La llegada del otoño convierte los caminos en algo totalmente diferente a lo que muestran durante el resto de estaciones. El verde intenso y llamativo del verano empieza a dar paso a tonos más ocres, amarillos y marrones, que se mezclan con el verde que todavía permanece. Los bosques ganan protagonismo y las temperaturas favorecen el regreso de una actividad que muchas personas interrumpen temporalmente durante los meses más calurosos, cuando puede resultar más exigente: caminar. España ofrece en esta época multitud de recorridos para disfrutar de esta estación, desde senderos de montaña hasta antiguos caminos empedrados y rutas junto a ríos.
No hace falta detenerse siempre en las mismas rutas, normalmente las más conocidas. Hay recorridos que concentran en pocos kilómetros paisajes muy diferentes y que permiten descubrir cómo la naturaleza y la actividad humana han ido dando forma al territorio. Asturias, Balears y Castilla y León son tres ejemplos con atractivos muy diferentes y singulares. La Ruta de las Xanas atraviesa una garganta caliza en el concejo asturiano de Santo Adriano, próximo a la capital del Principado, Oviedo; el Barranco de Biniaraix se adentra en la Serra de Tramuntana entre olivos y construcciones de piedra seca; y el Cañón del Río Lobos permite caminar entre paredes de roca, pinares y sabinas en el límite entre Soria y Burgos.
Son tres planes con diferentes niveles de dificultad, adaptados a distintos tipos de público, pero con un eje común: el otoño permite disfrutarlos con otro ritmo y detenerse ante un paisaje que cambia a cada paso.
Las Xanas, un camino tallado en la roca caliza en el corazón de Asturias
En el concejo asturiano de Santo Adriano, de apenas 350 habitantes y limítrofe con Oviedo, en pleno centro de Asturias, se encuentra uno de los recorridos más singulares y conocidos del Principado: la Ruta de las Xanas, también conocida como el “mini Cares” debido a su parecido con la otra ruta asturiana. El itinerario, declarado Monumento Natural, sigue el desfiladero formado por el arroyo de Las Xanas, que desemboca en el río Trubia, y atraviesa un paisaje en el que las paredes calizas y el bosque se alternan durante buena parte del camino.
La ruta oficial tiene aproximadamente 9 kilómetros, es circular y presenta una dificultad media. El desnivel acumulado es de 437 metros y el recorrido puede completarse en unas tres o cinco horas, dependiendo del ritmo. El punto de inicio se encuentra en el área recreativa de El Molín de Las Xanas, en la capital del municipio, Villanueva. Para quienes no dispongan de coche, la ruta está conectada con Oviedo por autobús mediante la línea Oviedo-Teverga y Quirós, que parte desde la estación de autobuses de la ciudad y realiza varias paradas antes de llegar al punto de inicio. También es accesible en autobús urbano de Oviedo, mediante la línea L, bajando en la cabecera de San Andrés, aunque desde allí hay una distancia de 4 kilómetros, transitables a través de la Senda del Oso, otro enclave asturiano, para quienes quieran ampliar la experiencia.
Desde el comienzo se puede entrar poco a poco en el desfiladero. El sendero fue excavado directamente en la roca a mediados del siglo XX como parte de un antiguo proyecto para comunicar los pueblos de Pedroveya y Dosango, municipios de Quirós y Santo Adriano respectivamente, con el valle del Trubia. En algunos puntos, las paredes alcanzan alrededor de cien metros de profundidad. Cabe destacar que la ruta comienza en el concejo de Santo Adriano y termina en Quirós, a la falda de la Sierra del Aramo.
Es precisamente en otoño cuando el recorrido adquiere uno de sus mayores atractivos, ya que cuenta con numerosos árboles típicos de Asturias. El desfiladero conserva una masa forestal muy diversa y abundante, con avellanos, fresnos, tilos, arces, mostajos y olmos. En las zonas de pradería más llanas, difíciles de encontrar en la zona, aparecen hayas y alisos, mientras que también pueden encontrarse tejos, encinas y madroños.
La senda termina formando un recorrido circular que combina la garganta con prados, pueblos y panorámicas del valle. El regreso por Valdolayés cambia por completo la perspectiva y permite terminar la caminata lejos de las paredes más estrechas del desfiladero.
El nombre tampoco es casual, ya que forma parte de la cultura asturiana. Las xanas son personajes de la mitología asturiana asociados a ríos y bosques, y forman parte de la identidad tradicional de este territorio. La zona, además, permite completar la jornada con otros puntos de interés de Santo Adriano, como la iglesia de Santo Adriano de Tuñón o la Senda del Oso.
Biniaraix, entre olivos centenarios
El paisaje otoñal también puede disfrutarse junto al mar Mediterráneo. En las Illes Balears, concretamente en Mallorca, se encuentra el Barranco de Biniaraix, en el valle de Sóller, que ofrece una caminata atípica, marcada por un elemento que se repite durante todo el recorrido: la piedra.
El camino parte de la localidad de Biniaraix y se dirige hacia el barranco por la GR-221. En los primeros kilómetros, el sendero atraviesa un paisaje de olivares de montaña, con árboles centenarios asentados sobre terrazas construidas mediante la tradicional técnica de la piedra seca. Estas últimas facilitan la recogida y el cuidado de estos árboles. El conjunto forma parte de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco como paisaje cultural.
La propuesta oficial de las Illes Balears plantea un recorrido inicial de 2 kilómetros y unos 45 minutos, con dificultad media, aunque el camino permite continuar hacia L'Ofre y Cúber para quienes quieran alargar la excursión. Tras unos 45 minutos de subida por el camino empedrado se alcanza un cruce señalizado del GR-221.
El otoño resulta especialmente apropiado para descubrir este paisaje agrícola de montaña. Entre las terrazas aparecen olivos, algarrobos y almendros, mientras que el camino conserva puentes, fuentes, bancales y otras construcciones tradicionales. El propio barranco está protegido como Bien de Interés Cultural desde 1994.
Uno de los puntos singulares es Sa Madona des Barranc, un olivo de formas retorcidas situado cerca del cruce de caminos. Desde allí es posible continuar hacia L'Ofre y Cúber o regresar hacia Biniaraix por el mismo camino, disfrutando de nuevo de las terrazas y los olivares desde otra perspectiva.
Para quienes quieran realizar una ruta más larga, el itinerario entre Cúber y Biniaraix sigue el GR-221 y tiene unos 10,7 kilómetros solo de ida, con dificultad media. El recorrido parte del embalse de Cúber, atraviesa el Coll de l'Ofre y desciende posteriormente por el Barranco de Biniaraix hasta el pueblo.
El Río Lobos, un otoño entre cañones en Soria
La tercera y última propuesta lleva hasta el centro peninsular, concretamente a Castilla y León, al Parque Natural del Cañón del Río Lobos, un espacio protegido y de reserva situado entre las provincias de Soria y Burgos, al norte de la comunidad. Allí, el río ha excavado durante miles de años un profundo cañón entre paredes calizas, creando uno de los paisajes más reconocibles de esta zona de Castilla y León.
Una de las opciones es la Ruta de las Gullurías, un recorrido circular de 9 kilómetros, con 150 metros de desnivel y dificultad media, por lo que resulta accesible para todo el mundo. El itinerario parte de la Casa del Parque y permite contemplar el cañón, el castillo de Ucero y diferentes formaciones vegetales, entre ellas sabinas, pino silvestre, quejigos y gayubas.
Otra posibilidad es seguir la Senda del Río Lobos, un recorrido lineal de 25 kilómetros entre Ucero y Hontoria del Pinar. Por su longitud, la propia información turística recomienda dividirlo en varios tramos y está dirigido a participantes más experimentados. El camino sigue el cauce del río, lo que aporta frescor y mantiene un desnivel reducido, aunque en épocas de lluvia el aumento del caudal puede dificultar el paso en algunos puntos.
El otoño permite disfrutar especialmente de la combinación de roca y vegetación que caracteriza el parque. Las paredes verticales del cañón contrastan con los bosques de sabinas y pino laricio. También es un territorio de gran interés para observar una amplia variedad de fauna, con presencia de buitres leonados, águilas reales, alimoches y halcones, además de mamíferos como corzos, jabalíes, ardillas, nutrias y tejones.
El recorrido puede completarse con una visita a la ermita de San Bartolomé, uno de los elementos patrimoniales más destacados del cañón. El templo, de origen románico y fechado en el siglo XII, se encuentra integrado en el paisaje de roca y vegetación del parque.
Las tres rutas muestran que el otoño no tiene un único paisaje. En Las Xanas, la protagonista es la montaña cantábrica y el bosque que se encierra entre paredes calizas. En Biniaraix, el paisaje combina naturaleza, agricultura tradicional y arquitectura de piedra seca. Y en el Río Lobos, el agua y la roca han creado un cañón que cambia de aspecto a medida que avanza el recorrido.
Son, además, tres opciones con diferentes niveles de exigencia. Las Xanas y las Gullurías requieren cierta preparación, mientras que Biniaraix ofrece alternativas desde un paseo corto hasta recorridos de montaña más largos. En todos los casos conviene consultar las condiciones meteorológicas antes de salir y adaptar el equipamiento al terreno.
Caminar en otoño no consiste únicamente en llegar al final de un sendero. También implica detenerse a observar cómo cambia el bosque, seguir el curso de un río, atravesar un antiguo camino empedrado o descubrir un paisaje que, con la llegada de la nueva estación, parece distinto al de apenas unas semanas antes.