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Fotogalería | La vida a saltos

Cuando la arquitectura urbana sirve para trazar acrobacias, a salto limpio, y éstas se funden con una filosofía vital, surge un deporte diferente: el parkour o arte del desplazamiento.

La disciplina gana adeptos que ven Andalucía desde una perspectiva... inusual, desafiando la gravedad.

Dicen sus practicantes que no es "peligroso" y que puede iniciarse cualquier persona que sepa "caminar, coordinar los pasos" aunque el primer día "no todo el mundo va a saltar un muro de cuatro metros".

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Parkour.

Ser rápido y eficaz. Usar la fuerza física, y mental, para trazar movimientos estéticos, acrobacias que desafíen la gravedad. Es el parkour, el arte del desplazamiento. Un modo de entrenamiento desarrollado por David Belle en Francia a principios de los años 90 basándose en el 'método natural' de Georges Hébert. Una disciplina que gana terreno para superar cualquier obstáculo urbano o natural. También en lo cotidiano. Como una filosofía, "una forma de vida", dicen sus practicantes, que aterriza con un lema concluyente: Ser y durar.

Parkour.

Es un desafío a la arquitectura de las ciudades, un deporte que gana adeptos en Andalucía y conjuga la preparación física y mental como una de las claves de su desarrollo. "Es compañerismo, superarte día a día, superar obstáculos y pasar estos términos de superación a la vida cotidiana", define Daniel Barragán, 'traceur' –que es el nombre que reciben quienes lo practican– con diez años de experiencia a sus espaldas. Barragán, conocido en los ámbitos del arte del desplazamiento urbano como 'Flecha', creó en el verano de 2012, en Sevilla y junto a un grupo de amigos, el primer gimnasio temático centrado en parkour en España, "y segundo o tercero a nivel internacional". Un espacio para superar límites, donde "todo es posible para quien está dispuesto a intentarlo".

Parkour.

El concepto es simple: desplazarse usando las habilidades del propio cuerpo para superar los obstáculos que presente el recorrido. Desafiar la gravedad, en suma. "Si una persona sabe correr puede hacer parkour, al fin y al cabo consiste en ir de un punto a otro punto y ahí cada persona se pone sus metas", señala. Para esto, cualquier entorno es apto. Una calle o un parque se convierten en un ambiente propicio. Muros, vallas, bancos, barandas… cualquier rincón sirve como reto. "Lo más importante es la condición mental –subraya 'Flecha'–, concienciarse y quitarse miedos, confiar en la persona que te está enseñando e ir paso a paso". El físico, dice, "va llegando poco a poco" y, a partir de ahí… "Tienes un mundo entero para practicar".

Parkour.

¿Cualquiera hacer parkour? Sí, responde Daniel Barragán. "Si sabes caminar, coordinar los pasos, al final sabrás cómo saltar un muro". Aunque, "claramente", matiza, "no todo el mundo va a saltar uno de cuatro metros el primer día". En Universo Parkour –nombre del gimnasio– "hemos tenido a una persona de 58 años y otra de 47 supera un muro de tres metros y medio sin problema". El arte del desplazamiento al alcance, reafirma, "de cualquier persona que quiera conocer los propios límites de su cuerpo".

Parkour.

¿Y los que piensan que sois unos locos dando saltos? "Hay quien puede pensar que somos como cabras, pero les diría que esto no es peligroso, que si les llama la atención se paren, observen y se acerquen a los que practicamos esta disciplina". En Sevilla "puede haber unas 300 personas que se tomen en serio" el parkour, una cifra que sube "hasta los 2.000 incluso" si se incluye la provincia y "chavales que lo hagan esporádicamente". En las capitales andaluzas "hay mucho movimiento", según 'Flecha', con puntos calientes a nivel nacional "en Madrid, Barcelona, Sevilla y Málaga", también en "acrobacias urbanas y en 'free running'".

Parkour.

El arte del desplazamiento urbano ha crecido "bastante", y buena culpa la tienen las escuelas "que suelen ser para gente nueva". Los "veteranos" usan la calle "y los gimnasios para cosas puntuales". Como el recinto sevillano, pionero en la materia. "La idea surge porque siempre queríamos tener una zona propia de entrenamiento, una zona cerrada donde adaptar el entorno a nosotros, no al revés", cuenta Barragán. Tan sencillo como "acercar un muro, o alejarlo" en un lugar que cuenta con pista de baile, foso de goma espuma, barras, módulos, obstáculos… El entreno para principiantes, en todo caso, "es progresivo y seguro, no vale llegar y dar saltos mortales". Prudencia y paciencia como compañeras inseparables al iniciar la aventura del parkour. Cuando la base técnica y física aumente, comienza el momento de incrementar la dificultad de saltos y acrobacias.

Parkour.

Esta "filosofía" se expande también a la vestimenta. "Estamos acostumbrados a vestir en chándal, ropa cómoda". Esencial en un deporte que etiquetan cargado de "compañerismo" y en el que casi "no tiene competición". Se trata de "compartir, disfrutar, enseñar a los demás y aprender de todos". Una "forma de vida" grupal, solidaria, que rasca en el objetivo principal con el que nació el parkour: formar personas fuertes, a nivel físico y mental, capaces de responder ante una emergencia y ser útiles a la sociedad. "El método natural fue inculcado por Georges Hébert a un grupo de militares, de las fuerzas armadas de Francia para que estuvieran preparados en cualquier momento para cualquier circunstancia". De ahí la frase "ser fuerte para ser útil".

Parkour.

Esta disciplina tiene una terminología propia. Empezando por la propia denominación, que deriva de 'parcours', recorrido en francés, y que refiere los entrenamientos con obstáculos de militares y bomberos. Al que practica parkour se le llama 'traceur', que se traduce como trazador o el que hace el camino. La rúbrica de este peculiar deporte, su lema, deriva del que caracteriza al método natural: 'être forte pour être utile', ser fuerte para ser útil, que queda en 'être et durer', ser y durar. El 'free running', por su parte, persigue la belleza del movimiento, acrobacias y desplazamientos estéticos que derivan de la gimnasia. También hay abreviaturas para facilitar la comunicación entre practicantes. Caso de PK, reducción de parkour; RT, reunión de traceurs; EC como entrenamiento colectivo; y el genérico Add o arte del desplazamiento.

Parkour.

El parkour aparece en numerosas ocasiones como un recurso audiovisual. Forma parte de escenas de acción en películas, series, anuncios y videojuegos. Es también un invitado de excepción en festivales de tendencias urbanas en los que participan quienes usan como tarima la arquitectura callejera. Existe una cinta que retrata al que es, quizás, el grupo más conocido: los Yamakasi. El vocablo proviene de una lengua africana, el Lingala, y significa 'cuerpo fuerte, espíritu fuerte, persona fuerte'. El filme francés, estrenado en el año 2001, fue dirigida por Ariel Zeitoun y Julien Seri y se llamó 'Yamakasi: Los samuráis de los tiempos modernos'. "Estamos los que defendemos la filosofía del parkour a muerte y los que un poco quieren buscarse la vida", sostiene Barragán. Los Yamakasi, por caso, "es un grupo que decidieron salir adelante, hicieron una película y gracias a ellos mucha gente pudimos conocer más sobre qué es esta disciplina. Hay gente que no lo acepta porque son digamos más puristas, más conservadoras, pero el parkour, como todo, va evolucionando".

Parkour.

Como el propio 'Flecha': "Veía películas de Jackie Chan, que tiene movimientos muy naturales e imitaba un poco lo que hacía él, no pelearme pero sí imitar los saltos, ir rodando… Hasta que un día un amigo me enseñó un vídeo y me dijo 'mira, como tú haces'. Ahí descubrí un deporte, el parkour, hace unos diez años", recuerda. La técnica, que se depura como siempre con el tiempo y la práctica, ayuda a ejecutar movimientos efectivos y fluidos englobados que se dividen en recepciones (de un salto de fondo, de un salto de precisión, de brazo, en balanceo o rotación), desplaces (reverso, rompemuñecas, pasavallas, gato, ladrón o underbar) y saltos (de ángel o león, de longitud, de precisión o distensión, entre otros). Otros reciben nombres como plancha, 180, tic-tac, liberado, pasamurallas o grimpeo, laché, equlibrio, return… "El parkour es algo natural, que se lleva en la sangre, desde chicos todos nos hemos subido a algún árbol, nos hemos tirado, hemos saltado un banco… es movimiento, está en los genes, los 'traceurs' son como niños grandes que perfeccionan esos movimientos que hacíamos de chicos y no sabíamos qué eran".

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