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El "alma" de La Carbonería de Sevilla se traslada

El desahucio y cierre de una parte del local viene por parte de sus propietarios, los dueños del Hotel de los Mercaderes S.L.

A  pesar del deshaucio parcial seguirá estando activa desde su patio, al que se accede por la calle Céspedes 21 y no por Levíes, como se hacía hasta ahora

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Puerta antigua de La Carbonería en la calle Levíes /Foto: D. Andana

Puerta antigua de La Carbonería en la calle Levíes

La Carbonería tiene el "corazón herido", comenta Pisco Lira, gestor del espacio cultural. Este lunes cierra una parte de La Carbonería de Sevilla. El desahucio de una parte del local llega por orden del Juzgado nº 9 de Sevilla, al quedarse la familia Lira, hijos del antiguo dueño, sin fórmulas para proteger el establecimiento. El cierre ha sido demandado por el propietario del Hotel de los Mercaderes S.L., Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe, titular del inmueble donde se establecía la taberna.

"Trataremos de trasladar el alma de La Carbonería a ese mismo patio que siempre ha estado destinado al arte de vivir como se pueda", ha explicado Pisco Lira. No se perderá el total del lugar, sino que verán limitadas las dimensiones del mismo al no perder las zonas que sí pertenecen a los gestores, la familia Lira. Se produce un "traslado del corazón de La Cabornería al inmenso patio que siempre ha estado destinado al arte", dice Pisco.

40 años de cultura

Tapas, flamenco y literatura, un antiguo almacén de carbón empedrado convertido en historia artística. La Carbonería es uno de los espacios culturales emblemáticos de la capital hispalense, con más de 40 años de historia con el nombre actual y 20 más con el nombre de La Cuadra. Múltiples personalidades y artistas han pasado por allí, siendo un espacio tanto para anónimos que están empezando como para artistas consagrados. Desde este lunes se cierra su antigua puerta en la calle Levíes para reabrir una puerta por Céspedes 21. El gestor apuntaba la "noble tarea de empezar cada día abriendo las puertas como si empezáramos por primera vez".

"Esta casa ha sido siempre una casa abierta a los sin nombre, a los sin papeles; porque, entre otras cosas, hemos tenido a bien pensar que nada bueno viene de arriba. Los desahuciadores están dentro y los sin papeles fuera", concluyó Pisco.

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