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Felices fiestas sin sexismos ni homofobias

"Cuando un “piropo” pasa a ser una persecución, cuando un insulto homófobo pasa a ser una persecución estamos entrando en un terreno farragoso"

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Fiestas en Alcázar de San Juan

Se aproximan fechas festivas en toda la comarca, fechas de diversión, de desconexión de nuestras cotidianidades, son fiestas en las que se comparten y viven experiencias. Pero, lamentablemente en ellas, a lo largo de toda la geografía, se repiten cada año situaciones nunca soñadas ni imaginadas por nadie que pretenda disfrutarlas. Hablamos, como se viene hablando desde hace unos años, de agresiones sexistas y machistas, incluidas agresiones claramente homófobas que parecen justificarse bajo los efectos del alcohol. 

La fiesta parece que lleva implícita la desinhibición de nuestras pasiones, deseos o miedos acrecentados por el fervor de la masa, la bebida o lo que sea... En las fiestas muchas personas han llegado a encontrar el amor de su vida, otras, amistades duraderas, amores efímeros, amistades perdidas. Todo hasta aquí normal, pero cuando la sociedad tiene arraigadas unas determinadas creencias, estas también se desatan, aún más, en este tipo de eventos sociales masivos. Nos referimos a ese machismo intrínseco que, no podemos negar, está completamente aceptado por esta sociedad.

Sí, es cierto que en los últimos años y meses ha crecido la conciencia contra determinadas actitudes, sobre todo contra aquellas que manifiestan la cara más dura del machismo y la homofobia, las que manifiestan las bajezas sociales a base de golpes y muerte. Pero para que individuos socialmente integrados acaben siendo asesinos y/o agresores bestiales ha habido todo un proceso de aceptación de la cosificación de los cuerpos de las mujeres.

Nos suponemos individuos/as que aceptan los cambios que los tiempos nos van ofreciendo a través de las modas o las tecnologías, nos suponemos incluso feministas porque nos llevamos las manos a la boca asustadas ante la violencia física que los medios de comunicación nos muestran.

Pero, ¿cómo nos mostramos ante manifestaciones más sutiles de la cosificación patriarcal de nuestros cuerpos? ¿realmente somos conscientes de la pirámide de la violencia machista? O, más bien, paseamos ante ejemplos de cosificación y humillación como algo natural, algo sobre lo que no hay que echar hierro. Las espadas no se afilan ante un camión que transporta carne animal para consumo humano que exhibe una mujer desnuda, no por el hecho de su desnudez, sino por comparar esta con el consumo de la otra…

¿Qué sociedad somos cuando alguien se atreve a empapelar la ciudad con un anuncio donde se pretende comprar los servicios de una mujer? Y no por el hecho de que una mujer decida hacerlo, sino porque en el mismo anuncio la quiere vulnerable, precaria...silenciosa ante que lo que pueda suceder, pretende asegurarse el consumo no el contrato como en principio parece. ¿Somos una sociedad moderna si la humillación de otras orientaciones sexuales o identidades de género son risibles? ¿De verdad hemos asumido que no somos machistas, cuando es peor denunciar estas cosas que hacerlas?

Estos pequeños (o grandes) detalles sociales que no son percibidos, son la base de esa escalada hasta la violencia: la cosificación, el ninguneo, la precarización económica, la culpabilización de nuestros actos, la autoculpabilización, la apropiación de nuestras voluntades, la apropiación de nuestros cuerpos...hechos cotidianos que van normalizando, así sin darnos cuenta, la violencia que puede acontencer en un hogar, en una pareja rota, en un calle oscura o con luz, en unas fiestas.

Cuando un “piropo” pasa a ser una persecución, cuando un insulto homófobo pasa a ser una persecución estamos entrando en un terreno farragoso y estas cosas suceden: 1) - porque es fiesta y he bebido….y 2.- porque es normal que suceda, siempre ha sido así, ¿Qué daño hago?

Cuando una persecución no atendida con la sumisión que se espera y pasa a convertirse en agresión física entramos en el delito, si o si y estás cosas suceden porque es fiesta y he bebido soy el rey del mundo o, porque lo normal es que si te insultan por tu orientación sexual e identidad de género, por tu ropa, tu aspecto, inclines tu cabeza te culpabilices por ello y asumas lo que te viene encima.

Cuando “has ligado” y la noche no acaba como esperabas, con “final feliz” como dice el otro, NO es normal que agredas, NO es normal que la quieras acabar como tu deseas, NO te justifica la bebida, NO hay más culpable que tú, quien agredes, NO era su ropa, NO te calentó para nada te calentaste solo…

Asamblea 7N Alcázar, Las Violeteras y Asociación Plural LGTBI con el apoyo del CSO La Idea, os deseamos unas felices fiestas sin sexismo ni homofobias.

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