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Diez consejos para prevenir la diarrea del viajero

Este tipo de trastorno afecta a entre el 20% y el 50% de los viajeros internacionales. 

La mayor parte de los casos se produce en países tropicales o en vías de desarrollo. 

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Imagen: Tomas Castelazo

Imagen: Tomas Castelazo

Llegan las vacaciones y seguramente tenemos planeado un viaje al extranjero, quizás a un país exótico y lejano del cual desconocemos muchas de las costumbres y hábitos higiénicos. Debemos tener cuidado con la llamada diarrea del viajero

Se trata de un trastorno más habitual de lo que creemos en viajes intercontinentales. Aunque para muchos viajeros no pasa de un ligero trastorno que tiene consecuencias leves, a veces se complican con intoxicaciones alimentarias. Se produce generalmente en destinos en vías de desarrollo, con unos estándares de higiene insuficientes o irregulares, y con un clima tropical y lluvioso, donde los alimentos de conservan mal a temperatura ambiente y existe la probabilidad de contaminación de la comida o la bebida con bacterias fecales.

Por otro lado, a veces no es necesario que medie una contaminación fecal directa para que el viajero se intoxique; muchas veces basta con la ingesta de alimentos y bebidas con cepas bacterianas -generalmente de E. coli- que para los locales no son nocivas, pero a las que nosotros somos sensibles. Así, comiendo exactamente lo mismo que un nativo de la zona, nosotros podemos padecer diarrea y el habitante local mostrarse totalmente inmune.

Generalmente, a no ser que provenga de una intoxicación potente, el viajero se hará inmune a las cepas locales bacterianas a los pocos días y la diarrea desaparecerá. De todos modos, existen una serie de protocolos a seguir para ahorrarnos este trastorno o, al menos, disminuir el riesgo de padecerlo.

1. Nunca jamás beber agua del grifo

A no ser que estemos en un país con una salubridad muy contrastada y unos estándares similares a los nuestros, hay que evitar a toda costa el agua del grifo para todo aquello que no sea lavarnos las manos o los dientes. Incluso en esta última tarea se recomienda sustituir el agua del grifo.

2. Tener siempre agua envasada a mano 

En muchos países tropicales o en vías de desarrollo el agua envasada es uno de los productos que más se venden por la sencilla razón de que el agua del grifo no es fiable, no solo por contaminación de fecales sino también a veces porque las infraestructuras son viejas y padecen muchas filtraciones.

3. Comprar el agua siempre en tiendas acreditadas 

Además de comprobar que el agua está debidamente sellada antes de ser abierta, deberemos buscar un vendedor que nos ofrezca una mínima fiabilidad. Mejor pasar de los vendedores ambulantes.

Imagen: Jagwire

Imagen: Jagwire

4. Llevar siempre encima un colutorio bucal

El famoso Listerine es uno de los productos más frecuentes en los colmados de los países tropicales, pues los colutorios son potentes desinfectantes que podemos usar para lavarnos los dientes o incluso ingerir una píldora si no tenemos ninguna bebida a mano con garantías. (Obviamente, estamos hablando de tragar una cantidad mínima del producto.) El colutorio también nos puede servir para lavarnos las manos en una situación de emergencia. 

5. Llevar desinfectante de manos 

La mejor solución para el lavado de manos en zonas donde al acceso al agua potable o al jabón está restringido, es llevar encima espray desinfectante de manos. Nos permitirá lavarnos después de ir al baño y antes de cocinar o comer.

6. No pongas hielo en la bebida

Los hielos son uno de los vectores de la aparición de la diarrea del viajero más comunes y aparentemente inocentes que existen. Si no podemos controlar 100% el origen del hielo, rechacémoslo. Aunque estemos en un restaurante de alto copete.

7. Si comes en la calle, controla el proceso

En muchos países en vías de desarrollo o tropicales se puede comer en la calle, contra la creencia generalizada, siempre y cuando se controle el proceso: se vea cómo se hierve o fríe la comida antes de servirla, se certifique que en ningún momento el productor la toca con sus manos, etc. Normalmente los vendedores suelen observar unos protocolos estrictos para evitar las contaminaciones, pues muchos de los clientes que tienen son habituales. 

Imagen: Mike Mozart

Imagen: Mike Mozart

8. Si hay picante a mano, no lo dudes

El picante está presente en los países tropicales y en vías de desarrollo por dos razones. La primera es que como nos hace sudar, provoca una refrigeración del organismo al evaporarse el sudor. En otras palabras, nos refresca. La segunda es que el picante es un potente bactericida, por lo que añadido a cualquier comida cruda -el wasabi en la comida japonesa, por ejemplo- o cocinada en condiciones precarias, se convierte en un seguro contra contaminaciones. 

9. No tomes ensaladas

No comas lechugas ni cualquier otra hortaliza similar que se coma cruda. La razón está en que pueden haber sido tratadas con aguas procedentes de fuentes fecales en el lugar de cultivo, o lavadas con agua del grifo en la cocina.

10. La fruta, mejor pelada por ti 

A no ser que estés en un establecimiento fiable, opta siempre que puedas por la fruta de cáscara que puedas pelar tú mismo, para evitar las contaminaciones superficiales de la piel del fruto. 

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