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30 años conviviendo con unos cilindros que nos geolocalizan a nivel mundial

En La Gomera existen 23 vértices geodésicos repartidos por toda la geografía insular

Fueron instalados en 1984 por el Instituto Geográfico Nacional

Estas señales o pilonos sirven para colocar el material topográfico para los estudios de coordenadas de la red mundial geodésica

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Vértice geodésico en La Gomera

Vértice geodésico en La Gomera

Quizá hayas estado caminando por la isla y, de repente, sin previo aviso, te hayas topado con una especie de pilón de color blanquecino con un cartel amenazante en el que se lee “Vértice geodésico / La destrucción de esta señal está penada por la Ley”. Quizá, en tu afán de curioso, te hayas preguntado qué son exactamente y qué pintan, por ejemplo, en el Alto de la Fortaleza, junto a la banda que mira para La Dama. Esos monolitos blanquecinos situados en puntos estratégicos de nuestra geografía, son los conocidos como vértices geodésicos y en La Gomera existen 23.

Estos cilindros, de 120 centímetros de altura sobre un pedestal de hormigón, nos indican la altura exacta sobre el nivel del mar y forman un conjunto de coordenadas que nos permiten localizar, mediante triangulación, la posición exacta geográfica de un punto. Allí se coloca el instrumental topográfico para las mediciones. Además están situados en puntos estratégicos desde donde se divisan otros vértices, por ello suelen situarse en lugares de mucha altitud y despejados, siendo verdaderos reclamos como panorámicas.

En el caso de La Gomera, los vértices o puntos geodésicos fueron colocados por el Instituto Geográfico Nacional en 1984. Hace, por tanto, 30 años que convivimos con estos extraños pilonos o columnas protegidos por una Ley vigente desde los años 70 y que impide, por ejemplo, construir en los alrededores de estos puntos, ya que entorpecerían la visión y el trabajo de topógrafos y geógrafos.

En San Sebastián los encontramos en algunos enclaves muy concretos como El Cristo, Jaragán, Enchereda, Ayamosna, Morales, Tagamiche o San Cristóbal. En Hermigua sólo existe un vértice situado en Juel, en los pagos limítrofes con las cumbres de Enchereda. En el caso de Agulo, estos pilonos están en los Andenes (zona de los repetidores), Raso del Quebradón y en la Travesía, muy cerca del centro de visitantes del Parque Nacional. En el caso de Alajeró, son cinco los existentes dentro del municipio: en La Caldera, en El Calvario, en Paredes, en Targa y en Las Trincheras. Por su parte, en Valle Gran Rey se instalaron hace 30 años dos, uno en La Mérica y otro en la zona conocida como Cabeza de Buey. Por último, en Vallehermoso se construyeron otros cinco en la Fortaleza, Teselinde, en La Campana (en la vertiente de Las Hayas que mira para Los Gallos), Alto de Garajonay y Vista Alegre, en La Dama.

Los nuevos sistemas de geolocalización por satélites les han restado protagonismo, pero son fieles testigos de la evolución de la topografía mundial, no en vano forman parte de una red que interconecta, bajo las mismas coordenadas, todos los puntos de la geografía continental. Allí donde encuentres un pilón o vértice geodésico, recuerda que forman parte de nuestro paisaje desde hace 30 años y que allí se estudian y analizan algunas de las cuestiones más importantes que se desarrollan desde el Instituto Geográfico Nacional. Al fin y al cabo son hitos visibles de nuestro paisaje humanizado.

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