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¿Manipulación mediática u obsesión sindicalista?

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Desde estas mismas páginas, ya hemos comentado en alguna otra ocasión la programada y tenaz campaña que los medios de comunicación vienen realizando en contra del movimiento sindical. Una campaña que sonrojaría a tantos y tantos defensores de la libertad, bienpensantes de una prensa diáfana, transparente e imparcial, de poder analizar con tranquilidad y distancia tanta inquina. “Haberla, haila”, que diría aquel, pero cada vez cuesta más encontrar medios que aspiren a confrontar noticias, indagar en fuentes contrastadas y no perseguir la sangre, imitando al más casposo “El Caso”.

Habrá quien piense que lo dicho hasta aquí no es sino la obligada respuesta de quien se siente vapuleado por tal campaña, de alguien que asiste aún incrédulo al alineamiento descarado de determinados medios de comunicación en esta ola neoliberal que pretende acabar con todo. Por eso reconforta recuperar un documento que escribió el francés Sylvain Timsit, en 2002 y que, posteriormente y por error ha sido atribuido de forma reiterada al célebre lingüista estadounidense Noam Chomsky. En este texto, titulado “Las 10 estrategias de manipulación mediática” –y que aún pueden consultarse en la web (www.syti.net) - se hace un recorrido por cuestiones que en mayor o menor cuantía asumen muchos medios de comunicación en la actualidad para ayudar en esta propagación de la “verdad neoconservadora”.

En primer lugar, Sylvain Timsit cita la Estrategia de la distracción, en su opinión el elemento primordial de control social. Nada nuevo, que ya utilizaron los romanos con aquel “panem et circenses” y que tiene su traducción actual con la sobresaturación informativa que recibe el mundo del futbol, por ejemplo. La referencia sindical sería la avalancha de noticias macroeconómicas para demostrar el fin de la crisis, cuando la realidad del empleo –su disminución y empeoramiento cualitativo- indica algo diametralmente opuesto.

Crear problemas y después ofrecer soluciones es la segunda estrategia. Es decir, crear una crisis económica para presentar como mal necesario el desmantelamiento de los servicios públicos –innecesarios en una sociedad plenamente competitiva- y el retroceso de los derechos sociales. La “ley mordaza” responde perfectamente a esta cadena problema-reacción-solución que aquí se propone.

La estrategia de la gradualidad es la actualización del sistema de tortura de la gota china/ malaya. Cuando las medidas propuestas pueden causar un profundo malestar social, la opción es graduarla, a modo de cuentagotas, por un tiempo medio-largo. De este modo se pierde la perspectiva cercana y se difumina el alcance de la medida antipopular. Privatizaciones, reformas laborales, congelaciones salariales, paralización de negociación con agentes sociales,…todo vale para ayudar a generalizar un Estado cada vez más reducido, más diminuto, al gusto de la tendencia neoliberal imperante.

En cuarto lugar, Timsit habla de la estrategia de diferir. Presentar una decisión impopular como dolorosa y necesaria puede conseguir que, en un futuro, sea aceptada públicamente. En esta crisis imperecedera hemos vivido momentos de fuerte presión sobre el empleo estable al que se ha considerado como un privilegio al alcance de pocos –especialmente del mundo funcionarial-.

Presentar una decisión impopular como dolorosa y necesaria puede conseguir que, en un futuro, sea aceptada públicamente

Dirigirse al público como espectador infantil es, en opinión del autor francés, un método sibilino, imperceptible a primera vista, pero que ofrece ventajas sustanciales al ideólogo. Cuanto más se infantilice la información, la reacción será menos crítica, más sencilla de rebatir. Y es que cuando se informa a un público considerado infantil, la apelación a lo sentimental es más efectiva y menos reflexiva. Acudir al sentimiento (más en una sociedad como la vasca con un fuerte sentido identitario) puede responder a fines políticos concretos. Recuérdense las declaraciones del actual Consejero de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno vasco cuando pedía a los jóvenes vascos resignación por la época que les tocaba vivir y un esfuerzo por no abandonar el país en busca de empleo. ¿Dónde mejor que en su casa, rodeado de la gente que les quiere para pasar este mal trago?

En séptimo lugar aparece el mantenimiento de la ignorancia y la mediocridad. Profundizar en la brecha digital, diferenciar el acceso a los estudios reduciendo becas y gravando más las tasas universitarias o romper el débil equilibrio entre escuela pública y privada –en beneficio de esta última- han sido algunas de las medidas del ministro Wert en este mandato del PP, que han acompañado su proyecto estrella, la LOMCE. Unida a esta estrategia iría la estimulación al público para ser complaciente y mediocre, perfectamente aplicada en cientos de programas de tele-basura que inundan las pantallas y monopolizan infinidad de conversaciones familiares.

Timsit también habla de reforzar la autoculpabilidad, que lleva a la ciudadanía a sentirse responsable de los males bíblicos que le acechan. Así se entiende el mensaje opresivo que espolvoreó el PP tras su llegada al gobierno de la nación el 20 de noviembre de 2011: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Tras esta máxima repetida continuamente se encerraba todo un discurso de responsabilidad social compartida que anticipaba alguna de las medidas que tomaría el partido de Rajoy.

El autor francés concluye su documento con la última estrategia, conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. Es indudable que los avances científicos actuales allanan algunas de las dificultades que la humanidad se encuentra cotidianamente. Pero Timsit alerta de que hay un peligro real de que este mejor conocimiento de cada persona sea utilizado por algunas corporaciones mediáticas para ejercer un control mayor, por encima de lo que los propios individuos puedan desear. ¿Leemos los acontecimientos que realmente ocurren o aquellos de los que deseamos estar informados? ¿Qué se filtra y qué se retiene? ¿Por qué estallan escándalos de corrupción en momentos concretos?

En fin, 13 años han transcurrido desde que Sylvain Timsit decidió elaborar este listado, pero la vigencia de su reflexión es absoluta. La duda es adivinar cuánto tiempo más seguirá de actualidad.

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