El Cabildo de Tenerife repetirá este año la polémica fiesta de Navidad en Santa Cruz por 560.000 euros

Rosa Dávila.

Álvaro Morales

Santa Cruz de Tenerife —

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El Cabildo de Tenerife, a través del área de Presidencia, aprobó el pasado 14 de este mes un decreto para la contratación de la fiesta de Navidad que ya se celebró en la última edición en la plaza anexa a la sede insular, en la capital de la Isla, y que desató polémica por solaparse con la que también organiza el Ayuntamiento santacrucero (como cualquier otro consistorio del país), porque implica un gasto de 560.000 euros y porque parece concebida para que puedan aspirar muy pocas empresas, según la oposición socialista, que ya criticó el año pasado el “caos circulatorio” que se dio en esas fechas en la capital por la coincidencia de actos, unido a la huelga del tranvía.

El expediente, de hecho, recalca desde el principio que “se ha de garantizar que el proyecto artístico cuya ejecución se contrate plantee una propuesta creativa original, vinculada a las artes escénicas, la música y espectáculo, que pueda incluir un espacio escenográfico de ambiente navideño en la plaza del Cabildo, música acorde (…), vestimenta acorde (…), presencia de elementos de regalo y productos navideños, proyección audiovisual, y otras actividades y elementos acordes con un evento de celebración de la Navidad”.

Asimismo, se exige que “la entidad adjudicataria para llevar a cabo la creación, producción y ejecución disponga de un equipo artístico y técnico con experiencia en artes escénicas y espectáculos, y en producciones artísticas de eventos, para así alcanzar el nivel de calidad exigible a las características y finalidad perseguidas con la celebración”.

Rosa Dávila justifica la reedición de la “fiesta” por la “conveniencia y necesidad, un año más, de desarrollar actividades con motivo de la celebración de la Navidad 2025 no sólo en el interior del palacio insular, sino en la plaza del Cabildo, acercando dicha celebración a la ciudadanía tinerfeña. Y esto, atendiendo a los nuevos recursos técnicos que pueden permitir el aprovechamiento máximo de los espacios disponibles y con el objetivo de adaptar dicha celebración a un formato actual, junto con una decoración navideña, música y otras actividades para el disfrute de las familias y ciudadanía en general, de forma que resulte novedosa y muy atractiva para todos los que visiten la plaza”.

Aunque se asegura que se intenta “contribuir, junto con el resto de las programaciones municipales de celebración de las fiestas navideñas, al impulso turístico, cultural y comercial de la Isla”, se olvida que se desarrolla sólo en una localidad de Tenerife, la capital, con lo que ese beneficio para la Isla en su conjunto resulta, cuanto menos, cuestionable. Se resalta que el espectáculo artístico resulta “innovador” y se subraya también el “embellecimiento de un espacio público con un espectáculo de decoración y alumbrado, todo ello atractivo para los residentes y visitantes”, pero obviando que se trata sólo de los residentes o visitantes de Santa Cruz.

Además, se sostiene que se apuesta por la “innovación, la sostenibilidad y la centralidad del Cabildo como primera institución de la Isla a través del uso de nuevas tecnologías eficientes y, en consecuencia, también actividades con alcance turístico y comercial”, aunque de nuevo sin ninguna alusión a que el beneficiario es un único municipio tinerfeño que, por supuesto, destina también un considerable presupuesto a Navidad.

El decreto, de 194 páginas, insiste en que, “en estos tiempos y con el gran desarrollo de tecnologías y, por tanto, de las posibilidades técnicas que permiten realizar actividades novedosas y con un nuevo planteamiento, se ha de avanzar a poner en marcha una nueva forma de celebración de las fiestas de Navidad, similar a las que se realizan por grandes ciudades de España y Europa, que además conlleve un acercamiento de esta Institución insular a los ciudadanos, al permitirles disfrutar de momentos entrañables en las fiestas navideñas en compañía de familiares o amigos”. Eso sí, en ningún caso se remarca que esta fiesta se ubica sólo en Santa Cruz y que algunas célebres, como la de Vigo, las organizan los ayuntamientos.

“Completar la oferta de los ayuntamientos”, pero sólo en una localidad

No obstante, justo después se afirma que “la finalidad del impulso y promoción cultural de la Isla, unida al objetivo de que la ciudad en que se desarrolle sea un escenario para la cultura de calidad, son los que determinan la conveniencia de completar la oferta que ya realizan los ayuntamientos de la Isla (…)”, con lo que se asume el supuesto beneficio de la iniciativa pero para un municipio en concreto. Asimismo, el decreto deja claro que el Cabildo se ve incapaz de organizar algo así con sus propios medios y se justifica que el lote se adjudique de forma completa y no se fragmente.

Las empresas que quieran aspirar a este contrato tienen un plazo de 30 días para presentar sus propuestas. Entre los criterios para la puntuación, el proyecto artístico de actividades tiene un máximo de 75 puntos, desglosado de la siguiente forma: la propuesta artística integral, 25; la “narrativa original y cohesiva”, 5; la música original e integrada, 5; el diseño escenográfico y vestuarios originales, 5; la propuesta audiovisual y su coherencia con la narrativa, 5; la innovación visual, sonora y tecnológica, así como la adecuación al entorno arquitectónico del Cabildo, otros cinco

El equipo humano artístico se evalúa con un tope de 25; la dirección artística con experiencia relevante (algo clave), 6; equipo artístico multidisciplinar (música, dramaturgia, escenografía…), 6; trayectorias individuales y sinergias del equipo, 5; inclusión de perfiles y/o emergentes con garantía de calidad, 4; inclusión de perfiles con enfoque de igualdad y diversidad en el proyecto global, 4. Asimismo, se le asigna 20 puntos a la producción técnica y viabilidad, con apartados como el “equipamiento técnico y planteamiento general con detalle y claridad del planteamiento técnico completo” (8), un cronograma detallado por tareas y responsables (6) y medidas de sostenibilidad, seguridad, capacidad de respuesta y difusión (6).

Los criterios se cierran con “subcriterios”, como el “impacto social y accesibilidad” (5) y la “perspectiva de género e impacto en el entorno local”, otros 5, así como con la oferta económica, que tiene un peso de 25 puntos.

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