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Historiador Bohdan Chuma pide garantías de que Putin no atacará Ucrania tras firmar la paz

Madrid —

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Juliana Leao-Coelho

Madrid, 7 dic (EFE).- El historiador ucraniano Bohdan Chuma pide que el acuerdo de paz con Rusia incorpore “garantías muy concretas y seguras” de que Putin no vuelva a atacar su país, porque su meta final es “acabar con el Estado de Ucrania”, ha dicho en Madrid donde mantiene una estrecha colaboración con las universidades Complutense y Autónoma.

Este profesor de Leópolis, especialista en Historia de España, recibió la Orden de Isabel la Católica del Ministerio de Asuntos Exteriores en 2022, tras fundar el Programa de Estudios Ibéricos de la Universidad Católica de Ucrania (UCU).

“Hoy se habla mucho del acuerdo final para acabar con la guerra, pero tenemos muchas dudas”, especialmente en dos puntos. El primero “ceder territorio ocupado, en la zona del Donbás en la región de Donetsk, porque ese territorio fue preparado ya para la defensa”, tiene líneas de defensa ucranianas desplegadas.

“Putin exige no solo que cedamos ese territorio, sino también esas líneas, que le harían más fácil ocupar nuevos territorios”. Otro punto “muy dudoso es el de las garantías. Necesitamos garantías concretas de que, de verdad, se frenará su idea de reanudar la guerra”.

La cuestión es “cómo garantizar eso”, porque incluso si Donald Trump se comprometiera a defender Ucrania de un nuevo ataque ruso, el próximo presidente de EEUU será otro. E incluso si fuese el actual vicepresidente Vance, este podría decir “no, no fue mi acuerdo de paz. Ese acuerdo lo firmó Trump, él prometió defenderos, yo no”, opina.

Recuerda, asimismo, que Ucrania ya vivió esa situación en 1993 con el Memorándum de Budapest, cuando tras caer la URSS recibió garantías de seguridad de parte de tres potencias -EEUU, la propia Rusia y Reino Unido- antes de ceder a los rusos el tercer mayor arsenal nuclear del mundo desplegado en territorio ucraniano.

Por ello, “hay que trabajar, elaborar y proponer unas garantías muy concretas y seguras porque de ellas depende la paz en un futuro próximo en el continente europeo”, asevera.

“Tememos que, tras el acuerdo de paz, aprovechen para reforzarse, renovar sus fuerzas y reanudar la guerra en poco tiempo”. Dependerá de la situación global porque “al acabar la guerra, incluso sin acuerdo final, Rusia queda liberada de las sanciones europeas y estadounidenses”.

Rusia es “una dictadura militar” y el acuerdo “no lo utilizará para mejorar la vida de su pueblo, sino para renovar su ejército, sus posibilidades de hacer la guerra y empezarla de nuevo”, pensando en ocupar la “mayoría del territorio con Kíev y ya con un cuasi Estado en Ucrania del oeste”.

Eso ya cambiaría la situación geopolítica en Europa, según Chuma, para quien Rusia es “un imperio decadente y Putin se comporta como un dictador que, antes de su muerte, quiere conseguir sus fines según sus mitos elaborados mucho antes” de una Rusia grande y de restaurar la URSS.

Los observadores, añade, están “seguros de que recuperar el imperio ruso es imposible en la situación actual porque hay otros centros políticos en el mundo”. Está China y no hay lugar para la “Rusia nueva” como potencia. Pero para Putin es “la posibilidad de conservar su poder y para los rusos que viven en esos mitos es conservar su potencia imaginada”.

Ingreso en la UE

La adhesión de Ucrania y Moldavia a la UE ha centrado un seminario en la Universidad Autónoma. “Ucrania se está preparando para ello pese a la guerra, adoptando los requisitos técnicos”, según Chuma, que insta a “pensar juntos un proyecto común”.

La pregunta es “ampliarse para qué”. De hecho, los últimos países en ingresar tienen los mayores porcentajes de “euroescépticos”, como Polonia, República Checa o Croacia.

“Ya tenemos los valores europeos basados en libertad y dignidad, hay que pensar en un proyecto común”. Los países proucranianos de la UE creen que Ucrania puede convertirse en “locomotora para impulsar la economía comunitaria. Pero eso tampoco es un proyecto, una idea final, sino un método”.

Asimismo, agrega, Europa debe presentarse como uno de los líderes globales que “no sólo comercian”, sino que puedan “influir, evangelizar”, en el sentido de “unir con sus valores conjuntos de libertad y dignidad humana” que faltan en muchas partes del mundo.

“Eso puede convertirse en un fin: ser un líder en un mundo global para difundir y divulgar estos valores”, concluye.